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Una Nueva Perspectiva de Dostoyevsky
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Autor: Sherwood E. Wirt

La obra maestra de Dosfoyevsky fue Los Hermanos Karamazov, una novela terminada dos meses antes de fallecer. Detrás de la trama del asesinato que capta el interés inmediato, detrás del fascinante juego de caracterizaciones rusas, yace un tema profundamente espiritual: el problema de la existencia de Dios. A medida que el autor exploró las implicaciones de la creencia en el mundo moderno, la novela se convirtió en el pináculo de su obra creadora total, la culminación de su vida.

William Hamilton, uno de los teólogos norteamericanos que salió a escena prominente en 1965 en el movimiento denominado la Muerte de Dios, ha escrito que su estudio de Dostoyevsky "fue la influencia decisiva en la transición del pensamiento neoortodoxo al pensamiento radical teológico." El dice que "la visión religiosa de Dosíoyevsky es internamente poco clara" y queél "no sabe el camino que quiere seguir." Cita a un crítico que afirma: "Puede existir escasa duda en torno a la identificación del novelista con Ivan Karamazov". En otras palabras, según Hamilton, Dostoyevsky, cual su famoso personaje Iván, es ateo de corazón.

Los comentarios de Hamilton revelan cuánta influencia ejerce todavía Dostoyevsky en la modulación de las ideas humanas aun en el día de hoy. Los conceptos de Hamilton, sin embargo, deben ser equilibrados por las afirmaciones del propio Dostoyevsky en su diario: que el ateísmo militante de algunos de sus personajes (incluyendo Iván) fue una deliberada creación artística y que estaba orgulloso de ella. Y agregó: "No creo en Cristo como un niño, ni así lo confieso. Mi hosanna ha brotado del yunque de la duda."

¿Cuál es el problema de la existencia de Dios? Para Iván Karamazov es el problema del mal. Iván no podía creer que el mundo sufriente hubiera provenido de la mano de Dios. Negando el pecado original, Iván absuelve al hombre de toda responsabilidad por el mal y la coloca en Dios. ¡Pero un dios malo no es Dios! De modo que Iván se convierte en un ateo prototipo del incrédulo marxiste del siglo XX.

El hermano menor de Iván, Alyosha, es un creyente cristiano ferviente. En lugar de discutir a la luz de los argumentos de Iván, Alyosha señala que "en el mundo hay un ser que puede perdonarlo todo y a todos, y todas las cosas, porqueél mismo vertió su sangre inocente por todos y por todo." Pero el ateo está listo para hacer ¡rente al reto de Cristo. El narra una historia.

En la historia de Iván, la "Leyenda del Gran Inquisidor", Dostoyevsky alcanza el pináculo de su creación artística. Es una de las parábolas más poderosas de toda la literatura. Segúnél la relata, el Salvador Jesús regresa a la tierra en Sevilla, España, a la altura del período más terrible de la Inquisición. Aparece entre el gentío ante la catedral y la gente le reconoce. El los toca y hace milagros. Los niños arrojan llores por donde camina. Entonces el cardenal, el "Gran Inquisidor" que ha quemado a cientos de herejes el día anterior, pasa y ordena que los guardias lo aprisionen y lo arrojen a la cárcel.

Por la noche, el Gran Inquisidor lo visita, lo mira con detenimiento, y le dice: " ¿Eres Tú? ¿Tú?" Lo amenaza con quemarlo; le dice que él, Cristo, no tiene derecho de regresar; que todo está ahora en manos de la iglesia; que Cristo dijo (en su primera venida) que "haría libres a los hombres", pero los hombres no quisieron ser libres, sino que "trajeron su libertad ante nosotros y la colocaron humildemente a nuestros pies."

El hombre, continúa diciendo el Gran Inquisidor, nació rebelde; ¿cómo pueden los rebeldes ser felices? Pero ahora es posible pensar en la felicidad de los hombres. La libertad sólo les puede traer la inquietud, la confusión, la infelicidad. "Nosotros hemos corregido tu obra", dice el cardenal, "y la hemos fundado, no sobre la libertad, sino sobre el milagro, el misterio, y la autoridad. Si tú libras a los hombres, ellos se destruirán a sí mismos; ellos volverán a nosotros y dirán: 'Sálvenos de nosotros mismos... háganos esclavos, pero aliméntenos.'"

El Inquisidor calla. El prisionero no dice nada. Repentinamente, en medio del silencio, se acerca al anciano y suavemente lo besa sobre los pálidos labios de 90 años. Esta fue toda su respuesta. El anciano se estremece, va hacia la puerta, la abre y dice: "Vete, y no vuelvas más."

Con increíble fuerza Dosíoyevsky afirma en esta parábola que la imagen de Dios en el hombre es la libertad. El muestra que la libertad, así como observa Mochulsky, es un acto de fe. Es un don divino, y la propiedad más preciosa del hombre, no dada por razón, ni por ciencia, ni por ley natural. Su raíz está en Dios y revelada en Cristo.

Bajo una falsa compasión por el sufrimiento de la humanidad, así como Dostoyevsky lo da a entender, se encuentra escondido un odio diabólico contra la libertad humana y la imagen de Dios. Lo que comienza como "amor para la humanidad", en Marx termina como el despotismo de Síalin. De allí que se nos presenta la verdad: La personalidad libre del hombre es revelada sólo en Cristo. "El amor por el prójimo es la característica, no de la naturaleza humana caída, sino de la naturaleza divina. El que ama a la humanidad no es el hombre, sino Dios, quien ha dado a su Hijo para la salvación del mundo." De allí que Cristo, tal y como lo presenta Dostoyevsky, no es solamente el Salvador y el Redentor, sino también elúnico Emancipador del hombre.

En una de las primeras novelas de Dostoyevsky, intitulada Los Diablos, uno de los personajes, Kirilov, declara: "Si Dios no existe, entonces yo soy Dios." En lugar del Dios hombre aparece el hombre dios, la "recia personalidad" que está más allá de la moralidad, para quien "todo es permisible". Como Raskolnikov en Crimen y Castigo, siente que puede quebrantar las leyes comoél quiera. De allí que la humanidad del hombre desaparece. Así como lo afirma Mochulsky, es uno de los descubrimientos más grandes de Dostoyevsky que la naturaleza del hombre es correlativa con la naturaleza de Dios; si no hay Dios, tampoco hay hombre." En lugar de ellos, hay un nuevo ser demoníaco.

Dostoyevsky fue un profeta. El escribió: "El fin de nuestro siglo estará caracterizado por una calamidad, como nunca ha habido antes." El previo la era de revolución, la era de incredulidad, la era de increíble crueldad. Uno puede pensar en muchos demagogos del siglo XX que se han levantado para probar la veracidad de la visión del novelista ruso.

La exposición que hace Mochulsky de la leyenda del Gran Inquisidor ha servido para otra cosa: Ha quitado por siempre la idea de que Dostoyevsky terminó siendo ateo e incrédulo. El hecho de que el novelista hace que un ateo relate la leyenda no afecta el resultado, puesto que Iván admite ante su hermano queél (Iván) debe seguir el camino del Inquisidor quien, así como brillantemente discierne Alyosha, no es en realidad un verdadero católico romano sino un ateo también.

¿Qué nos dice esta novela a un mundo occidental torturado que se está preguntando si la libertad vale el precio que hay que pagar; si no sería mejor vender las libertades para obtener la paz, el pan y la felicidad? La novela dice que el hombre que paga tal precio lo paga al diablo; que está entregando aquello por lo cual Cristo vino a restaurarlo—la imagen de Dios.

Jesucristo estableció un concepto universal de libertad espiritual que afecta cada forma de opresión ejercida sobre la humanidad en todaépoca. El no dijo queél traería la afluencia; de hecho, (a manera de decir de Dostoyevsky)él rechazó la tentación de comprar la obediencia con el pan. Ni tampoco subyugaría al hombre por un milagro; ni tampoco prometió organizar un estado universal. El prometió librar a los hombres a fin de que fuesen humanos, de que fuesen hijos de Dios. Eso es todo. Solamente prometió librar a los hombres — del pecado, de la muerte, de ellos mismos.

El legado de Dostoyevsky al siglo XX es una palabra de advertencia: Que ningún canto de sirena de comodidad ni de gozo ni de opulencia borre el rostro de la imagen de Dios en el hombre. El hombre quien está libre en Cristo, está libre en verdad; es de hecho un hombre. Capturado, se convierte en integrante de una manada. Si en nuestro esfuerzo por una mejor vida arrojamos y desechamos nuestra virilidad sobre el altar del "hermano mayor", y aceptamos su dirección para nuestra existencia social, solamente estamos sembrando las semillas de otra revolución por los hombres que sentirán, aunque tenuemente, que "todos los hombres han sido creados iguales y que cuentan con ciertos derechos otorgados a ellos por el Creador. 4

Trad. con permiso de DECISIÓN Magazine. Derechos de propiedad de The Billy Graham Evangelistic Association, 1968. Minneapolis, Minnesota. 4

Tomado de: Revista Ancla. Tomo V. Núm 2. p. 5-9
 
  WCN.  
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