World Christian Network
   
Pensemos en lo que nos dicen
TwitterCompartir en Twitter   
 

Autor: Pedro López.
Una persona de renombre mundial nos expresa su sentir de campeón siendo nada menos que el famoso Jack Dempsey, quien fue coronado con el título máximo en la década de 1920. El nos dice: “Durante mi carrera de boxeador encontré que la preocupación era unadversario casi más fuerte que los de peso pesado a los que me enfrentaba. Comprendí que tenía que aprender a no preocuparme, porque de otro modo la preocupación minaría mi vitalidad y comprometería mis triunfos. Y poco a poco me elaboré un sistema. He aquí algunas de las cosas que hice:
Para conservar mi valor en la liza me dedicaba palabras de animo en plena lucha. Por ejemplo, cuando luchaba con Firpo me decía una y otra vez: "Nada me detendrá. No sentiré sus golpes. No puede dañarme. Continuaré atacando, suceda lo que suceda".
Otra cosa que hacía era recordarme constantemente la inutilidad de la preocupación. La mayoría de mis preocupaciones surgían antes de los grandes combates, mientras me preparaba; pasaba sin poder conciliar el sueño, agitándome y preocupándome. me veía con los nervios en tal estado dejaba la cama, me miraba al espejo y me hablaba a mí mismo: "¡Qué estúpido eres al preocuparte por algo que no ha sucedido y que tal vez no suceda Y me repetía una y otra vez: "Lo único que importa es mi salud.”
3. La tercera cosa ~-y la mejor—, era la oración. Mientras me preparaba para un combate, siempre oraba varias veces al día. Cuando estaba en la liza, siempre oraba inmediatamente antes de que sonara el gong. Esto me ayudaba a luchar con valor y confianza. Nunca en mi vida me he ido a la cama sin orar, y tampoco me he sentado a la mesa sin agradecer a Dios el alimento. . . ¿Que si mis oraciones han sido contestadas? Miles de veces".
Aquí notamos evidentemente la seguridad que tenía Dempsey, fuera de toda duda, de que lo ayudaba, permitiéndome decir que hasta lo hacía más fuerte ante el adversario.
El próximo ejemplo que deseo presentarles es el del doctor Joseph R. Sizoo, Presidente del Seminario Teológico de Nueva Brunswick.
El título de su experiencia es este: "He vivido de acuerdo con un versículo".
"Hace años, en un día de incertidumbre y desilusión, cuando toda mi vida parecía arrasada por fuerzas más allá de mi dominio, por la mañana abrí casualmente mi Nuevo Testamento y di con este versículo: "El que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre." Mi vida no fue la misma desde entonces; todo cambió definitivamente. Creo que no hay día en que no haya repetido esas palabras. A todos los que han acudido a mí en busca de consejo durante estos años, los he despedido con esta frase re-confortadora. Desde entonces he vivido de acuerdo con este versículo. He caminado con él y con él he encontrado paz y vigor. Para mí es la esencia de la religión. Se encuentra en el fundamento de roca de todas las cosas que hacen de la vida algo que vale la pena. Es el texto áureo de mi existencia".
C. I. Blackwood, propietario de la Escuela Comercial Black-wood, de Oklahoma, relata: "Durante el verano de 1943 tuve la sensación de que la mitad de las preocupaciones del mundo descansaban.
sobre mis hombros. Mi vida había estado libre de cuidados durante más de cuarenta años, sin más preocupaciones que las normales de un marido, padre y hombre de negocios. Podía hacer frente a estas preocupaciones con facilidad; pero en esto se me presentaron seis grandes problemas a la vez. Me agitaba y revolvía en la cama durante toda la noche, con temor de que llegara la luz del día. Una tarde, sentado en mi despacho, profundamente preocupado decidi consignar mis problemas por escrito, porque entendía que le tenía más preocupaciones que yo. No me importaba luchar conlos problemas que permitían luchar, pero éstos seis parecían estar por completo más allá de mis fuerzas, no podía hacer nada para solucionarlos. Contemplé amargamente la terrible lista . . . Después pasaron los meses y me olvidé de que había escrito aquello.Y cabo de año y medio, mientras revisaba mis papeles, di con la lista de los seis grandes problemas que habían amenazado mi salud. La leí con muchísimo interés y gran provecho, pues vi que no se habia producido nada de lo que había temido. He aquí lo que sucedió con todos los problemas:
1. Vi que todas mis preocupaciones acerca del posible cierre de mi escuela comercial a causa de la guerra habían sido inútiles, por que el gobierno subvencionó a estas escuelas para que adiestraran s veteranos, y la mía pronto estuvo completamente llena.
2. Vi que todas mis preocupaciones acerca de la situación de hijo llamado a las filas habían sido inútiles, porque volvió de la guerra sin un rasguño.
3. Vi que todas mis preocupaciones acerca de una posible expropiación de mi finca para transformarla en aeródromo habían sido inútiles, porque se había descubierto petróleo en las cercanías, y el costo de establecer allí un aeródromo resultaba prohibitivo.
4. Vi que todas mis preocupaciones acerca de la insuficiencia de agua para mi ganado, como resultado de determinadas obras de avenamiento, habían sido inútiles, porque tan pronto como supe que mis tierras no serían expropiadas, gasté el dinero necesario para abrir un profundo pozo y encontré agua en abundancia.
5. Vi que todas mis preocupaciones acerca de la imposibilidad de obtener neumáticos para mi indispensable automóvil habían sido inútiles. porque mediante parches y una conducción prudente, conseguí que los viejos neumáticos sobrevivieran.
6. Vi que todas mis preocupaciones acerca de la insuficiencia de mis ingresos para costear los estudios universitarios de mi hija habían sido inútiles, porque, sesenta días antes de inaugurarse el curso se me ofreció, casi por milagro, un puesto de interventor de cuentas que podía desempeñar fuera de las horas de clase, y esto me permitió enviar a mi hija a la Universidad en tiempo oportuno.
Me alegra mucho ahora haber tenido que luchar en vano con aquellas seis terribles preocupaciones. Esta experiencia me ha enseñado una lección que jamás olvidaré. Me ha enseñado que es insensato preocuparse por acontecimientos que no han sucedido, por acontecimientos que están fuera de nuestro dominio, y que tal vez no sucedan nunca.
Recuerde que hoy es el mañana que le preocupó ayer. Pregúntese: ¿Cómo puedo saber que esto que me preocupa ha de suceder necesariamente?
Es una buena pregunta para contestarnos con una respuesta correcta. Blackwood pensó que aquello que acosaba constantemente su mente debía ocurrir; sin embargo, hemos visto que todo lo pensado había sido superado sin que él se diera cuenta. No es una cosa extraña que ello suceda en nosotros, ni tampoco es raro que se tenga una preocupación. Pero no debemos quedarnos con ella, sino tratar en lo posible de crear en nuestro espíritu una defensa interior forjada fuertemente en la superación.
El mayor problema que encontramos en esta experiencia es pensar que atormenta inconscientemente a la persona; quizás creamos que con ello vamos a solucionar y a restablecer nuestra posición, pero lamentablemente así nos hundimos más y más en aquello que es tan fácil resolverlo de otra manera.
Hagamos una prueba que examine profundamente lo insolucio-nable, y vamos a notar que un gran porcentaje de culpabilidad lo tiene el pensamiento.
Seguidamente pasamos a un caso muy interesante; el de Roger , AV. Balrson, famoso economista de los Estados Unidos. El nos dice: "Cuando me veo deprimido a causa de mi situación actual, en menos de una hora me es posible librarme de la preocupación y convertirme en un magnífico optimista. He aquí cómo lo consigo: Entro en mi biblioteca, cierro los ojos y me dirijo a ciertos estantes que sólo contienen libros de historia. Con mis ojos todavía cerrados tomo un libro, sin saber si se trata de la 'Conquista de México',
de Prescott, o de las 'Vidas de los Doce Césares', de Suetonio. Sin abrir todavía los ojos abro el libro al azar. Después abro los ojos y leo durante una hora; cuanto más leo mejor comprendo que el mundo ha estado en una agonía permanente y que la civilización no ha dejado nunca de tambalearse.
"Las páginas de la historia están llenas de trágicos relatos de guerras, hambres, miserias, pestes y crueldades del hombre con el hombre. Después de leer historia durante una hora me doy cuenta de que, si las condiciones son hoy malas, de todos modos son infinitamente mejores de lo que solían ser. Esto me permite contemplar y encarar mis problemas actuales en su justa perspectiva y comprender que el mundo, como conjunto es cada vez mejor".
He aquí un método más que bueno para todos aquellos que son adictos a la historia, que comprime décadas, centenarios y milenarios. Nos podemos orientar intelectualmente tratando de comparar los acontecimientos que preocuparon al mundo de entonces con los de ahora, y veremos palpablemente que las preocupaciones y las inquietudes han sido siempre las mismas; que el origen de la partida es el mismo, y que el punto de llegada es idéntico al actual.
De alguna manera u otra estas personas, casi todas ellas creyentes, han hecho frente a la preocupación y la han vencido, ¿no cree usted, hermano o amigo, que puede hacer lo mismo que estas personas para vivir más tranquilo, sacando de raíz el mal de la preocupación?


Revista Ancla. 1969 p.10-13,25
 
  WCN.  
Volver al Índice