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Pablo, Instrumento Escogido
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Autor: Crea Ridenour, Colombia

Los primeros capítulos de los Hechos cuentan los acontecimientos inmediatamente después de la ascensión de Jesús. Los protagonistas son Pedro y Juan. En la historia de la muerte de Esteban encontramos por primera vez a Saulo, el personaje magno del libro, joven fariseo que cuidaba las ropas de los que apedreaban a Esteban (Hechos 7:58). Era hombre brillante, ciudadano romano oriundo de Tarso, versado en toda la sabiduría de los judíos, habiendo estudiado con el gran rabí Gamaliel. Con energía empezó a perseguir a los cristianos (Hechos 8:1-3).

I. MISIÓN

En camino a Damasco, Saulo se encuentra con el Cristo resucitado, se convierte, y recibe una misi ón especial, la de predicar el evangelio a los despreciados gentiles. Ananías escucha las palabras: Saulo es "instrumento escogido... para llevar mi nombre en presencia de los genti­les" (Hechos 9:15). Pablo mismo cuenta la historia dos veces, ante los judíos de Jerusalén (Hechos 22:6-21) y ante Agripa (Hechos 26:12-18). El dice: "No fui rebelde a la visión celestial" y los capítulos 13 al 28 de los Hechos cuentan la historia de este misionero sin par, el instrumento por el cual el evangelio llegó a los no judíos y últimamente a nosotros.

II. M ÉTODO

Bernabé, (Hijo de Consolación) creyó en la realidad de la conversión de Saulo, y lo introdujo a la iglesia en Jerusalén (Hechos 9:26-30). Predicador temerario, pronto tuvo que volver a Tarso, donde Bernabé le buscó cuando necesitaba ayuda en el ministerio de la creciente iglesia de Antioquía en Siria.

El Esp íritu Santo indica a la iglesia en Antioquía que Bernabé y Sau­ lo deben salir para predicar a Cristo en nuevas regiones (Hechos 13:1-3). En Chipre Saulo es reconocido como líder, y empieza a usar la forma romana de su nombre, Pablo.

Su experiencia en Antioquía de Pisidia en Asia Menor demuestra su método de trabajo. Al llegar a la ciudad, entra en la sinagoga de los judios. Al tomar la palabra, demuestra por la profecía judía que Jesús es el Mesías, el Salvador; les invita a creer en él. Siempre algunos creen, mientras otros fanáticos empiezan a levantar persecución. A los judíos incrédulos de Antioquía, Pablo dice, "A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis... he aquí, nos volvemos a los gentiles" (Hch. 13:46).

Los que recibieron las buenas nuevas con gozo se formaron en congregaciones, y el mensaje del Se ñor se difundía por las ciudades y provincias.

He aquí el método, repetido vez tras vez, mientras Pablo seguía su ruta misionera.

III. MENSAJE

Algunos creen que Pablo predicó un evangelio distinto, pero según los Hechos y sus escritos, no es así. El sermón en Antioquía es un buen ejemplo. Empieza hablando del pueblo hebreo como la nación escogida por Dios, traza su historia, menciona las promesas del Mesías y declara que Jesús es el Mesías, el Salvador. Cuenta la muerte y resurrección de Jesús, y anuncia la salvación por la fe en él (Hechos 13:38, 39).

En Hechos 17:22-31 se encuentra un ejemplo breve del mensaje pre­dicado a los gentiles paganos. Es una condenación de la idolatría, y un llamado a adorar al Dios viviente quien hizo los cielos y la tierra y proveyó la salvación en la Persona de Jesucristo.

IV. MINISTERIO

Dios usa a Pablo para abrir camino:

(1) para evangelizar a los gentiles en nuevas religiones.

(2) para persuadir a la iglesia que los gentiles pueden ser salvos sin necesidad de guardar las leyes de Mois és y hacerse judíos prosélitos.

(3) para llevar el evangelio a Asia Menor, a Macedonia, a Grecia, y a Roma. Dirigido por el Esp íritu Santo, testifica ante reyes, y anuncia desde su prisión en Roma: "A los gentiles es enviada... salvación de Dios; y ellos oirán" (Hechos 28:28).

(4) para fortalecer las iglesias establecidas, visit ándolas, y escri­biendo epístolas para ayudarlas en su desarrollo.

Pablo vivió en Roma como prisionero y después disfrutó de libertad temporal. Hay una tradición que dice que fue a España en este período. Probablemente fue apresado otra vez y murió mártir. El declara: "Ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Ti­moteo 4:6, 7). Había cumplido su misión como instrumento escogido de Dios.



Tomado de: Revista Resplandor. Tomo IV, Número 4. p.6,7.
 
  WCN.  
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