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Navidad ¿Sabe lo que significa?
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Navidad ¿Sabe lo que significa?

Autor: HoyBolivia
Todos hemos escuchado de la Navidad. Pocos saben lo que significa. Muchos ponen atención en las formas, pero no en el fondo… ¿Qué es para Ud. la navidad? Más allá de que sea producto de un sincretismo ¿Qué debería ser lo central del festejo? ¿Por qué hacer el recordatorio de lo principal de tan magno evento, una vez al año?

INTRODUCCIÓN

EntreCristianos.com, publicó en Gran Bretaña que “una de cada ocho personas conocía la verdadera historia de la Navidad” (Biblegateway, diciembre de 2007). Según una investigación del Instituto Teológico Theos, 12 de cada 100 personas adultas en ese país conocía bien la historia del origen de la Navidad.

La encuesta de Theos preguntó a 1000 adultos británicos detalles del nacimiento bíblico de Cristo. 730 personas tenían algunos conocimientos de los relatos como la aparición de un ángel a María o que Jesús nació en Belén.

Pese a que parecería que muchos conocían del tema, según se profundizó en los detalles bíblicos, solo 430 sabían que Juan el Bautista era primo de Jesús, y apenas 220 sabían que Jesús, José y María tuvieron que huir a Egipto para escapar de la masacre que decretó Herodes.

El Director de Theos, Paul Woolley, dijo que: “Estos resultados pueden darnos una buena perspectiva de la relación de Gran Bretaña con el cristianismo. Los resultados muestran que la Navidad es más bien algo muy arraigado por la cultura. Pero cuando escarbamos un poco y se trata de profundizar en el conocimientos nos damos cuenta que ese arraigo en realidad es muy débil”. Lamentablemente, esta reflexión es posible de extenderla a todos los países.

De otra parte, también cuentan las edades… La encuesta demostró que los más jóvenes (de 18 a 24 años) saben muy poco del nacimiento de Cristo pues solo el 7% respondió bien a todas las preguntas, demostrando su pobre instrucción en el colegio sobre la materia. Los adultos de 55 a 64 años fueron los que mejor contestaron, si bien menos del 20% de aquellos pudo responder bien todas las preguntas.

¿Y qué pasaba con los cristianos? ¡Sorpresa! Pese a que asisten a las iglesias y conocen mejor la historia del nacimiento de Cristo, sólo el 36% contestó bien todas las preguntas, muy lejos -en todo caso- del 5% de los que se declararon ateos.

LA NAVIDAD PARA EL MUNDO

La Navidad es el motivo perfecto para reunirse en familia, intercambiar regalos, comer y beber en abundancia, pasar buenos momentos, reconciliar las diferencias, y hasta para que los que ni siquiera tienen nada que ver con Dios, pongan cara de circunstancia y participen de los festejos públicos que se celebran.

El origen de la Navidad es una mezcla de tradición y paganismo, confluyendo elementos cristianos y romanos, asociados a la adoración al sol.

El 25 de diciembre, si bien no coincide cronológicamente con el tiempo en que nació Jesús de Nazareth, es sin duda “el” referente mundial. Paulo Arieu sostiene que: “Era evidente que en diciembre y enero se daban (en Israel) -y se dan- las temperaturas más bajas (hasta bajo cero) y las precipitaciones más altas (hasta 187 milímetros), de tal manera que resultaba imposible que los pastores durmieran a cielo descubierto mientras cuidaban el ganado, según escribió San Lucas”.

Y añade: “…el Papa Julio I dictaminó que Jesús había nacido el 25 de diciembre, y punto. No era fecha escogida al azar pues -como nos indica Desmond Morris en Tradiciones de Navidad- coincidía con las festividades que se realizaban en muchos de los desplazamientos de peregrinos durante el Solsticio de Invierno: las ceremonias vikingas en honor de Odín, las Saturnalias romanas, el nacimiento del dios Indoiraní Mithra, etc. De ahí que el nacimiento del Jesús El Cristo haya sido fácilmente asimilado al retorno del sol, al regreso de la luz”.

Por tanto, si bien el 25 de diciembre no es la fecha exacta de su nacimiento, el que haya llegado a ser una referencia global no es de extrañar, ya que, que un solo niño haya partido en dos la historia, tenía necesariamente que ver con Dios.

“Antes de Cristo (A.C.) y Después de Cristo (D.C.)”, evoca el cumplimiento de la profética venida del Mesías al mundo, pues efectivamente así ocurrió.

¿QUÉ ES LA NAVIDAD PARA UD.?

¿Cuántos de quienes celebran la Navidad lo hacen solo por tradición, costumbre u obligación? ¿Cuántos entienden lo que debería ser su significado? ¿Cuántos saben que la vida más allá de la muerte -en gloria o condenación- tiene que ver con el personaje central de este hecho? Por cierto… ¿lo sabe Ud.? Dicho de otra forma: ¿Está seguro que -de morir hoy- su alma no iría al infierno?

Mucha gente se esmera en armar costosos arbolitos de Navidad y centra su atención en “Papá Noel” o “Santa Claus”, y hacen representaciones físicas del nacimiento de Jesús, pasando por alto lo más importante: la historia de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.

¿PARA QUÉ VINO JESÚS AL MUNDO?

Millones y millones de seres humanos han nacido y muerto hasta el día de hoy, y así ha debido ser porque está establecido que “el hombre muera una sola vez y después de esto, el juicio” (Hebreos 9:27).

Muchos fueron buenos, pero ser bueno no basta para ser salvo. La Palabra de Dios dice que el ladrón (Satanás) no viene sino para hurtar, matar y destruir, pero Jesús dijo: “Yo he venido para que todos ustedes tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor. El buen pastor su vida da por sus ovejas (Jn. 10:10).

Por tanto, esa persona a Quien se recuerda en Navidad, vino para morir por nosotros. De otra manera, todos estaríamos eternamente perdidos de no mediar Su sacrificio perfecto de quien nació, vivió y murió sin pecado, pero además resucitó. Su nombre es Jesús de Nazareth, el Hijo de Dios.

El Padre Celestial no podía dejar solo a quien hizo a Su imagen y semejanza -a nosotros- y por ello nos dio lo mejor de Sí para reconciliarnos con Él: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

Jesucristo vino al mundo a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lc. 19:10), a quienes estén dispuestos a recibir la salvación por la gracia de Dios –como don inmerecido- y nunca por obras: “…por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2:8-9). Porque está claro que -quien hace buenas obras- ya tiene en su dicha, su recompensa.

De tal suerte que, ningún filántropo u hombre eminente, y mucho menos cualquier pecador (guerrillero, narcotraficante o brujo podrá salvar una sola alma) sino solo aquel hombre, aquel santo que lo dio todo por su obediencia al Padre, y por el amor que nos tuvo, al extremo de sufrir la mayor injusticia en su carne: “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Is. 53:3-7).

RECORDAR A CRISTO NO SÓLO EN LA NAVIDAD

Debemos recordar con amor al Señor Jesús en todo momento, no solo una vez al año en Navidad, y tampoco románticamente como un niño sonriente en un pesebre, sino por el contrario, debemos recordar que Él derramó su sangre en la cruz, y se hizo maldito por Ud. y por mí, por toda la Humanidad, siendo que debimos estar en Su lugar. Si eso hizo Jesús por mí, entonces yo declaro que “Cristo es mi Señor” y no me da vergüenza ni temor declararlo al mundo.

Por tanto, si es que Ud. aún no lo hizo, sería bueno que invite a Jesucristo para que entre y tome control de su vida, pues haciendo esto no solo que será salvo, sino que Dios pasará a hacerse cargo de sus problemas.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:6-7)

¡Qué triste es ver a la gente afanada en Navidad, por recibir y dar regalos, ignorando el mejor regalo que Dios nos dio a través de Su Hijo! No tenemos que estar afanados por nada, mucho menos por las cuestiones materiales. Más bien, debemos ser imitadores de Jesús, conociendo su carácter, su divinidad y su humanidad:

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombres, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil. 2:5-11). Escrito está.
 
  WCN.  
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