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Nada es Real. Nihilismo
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Autor: R. B. Cunningham

Muchas personas se encuentran frustradas con la vida del siglo XX. El cuadro está fuera de foco. Las ruedas no caminan a la par. No hay consonancia. El hombre del siglo XX tiene visiones nobles y aspiraciones elevadas, pero se encuentran rotas sobre el yunque de nuestras acciones. El hombre deshumaniza al hombre. La masa humana oscurece a los hombres individuales. Varios tipos de tiranía, totalitarismo y fanatismo dominan muchas naciones.

La tecnología ha superado el crecimiento moral del hombre. Podemos enviar fotografías desde la luna, pero no podemos hacer que el cuadro en las zonas subdesarrolladas sea más lúcido. Podemos fabricar vacunas en contra de las enfermedades, pero no podemos inmunizar a los hombres en contra del odio, la guerra, la matanza. Los infantes nacen sólo para crecer y convertirse en prendas en un juego de ajedrez mundial en la política del poder, o para ser meros dientes de rueda en las máquinas de guerra. La vida es contradictoria. Nuestro optimismo, nuestras ilusiones candidas en cuanto a la bondad del hombre, nuestros sueños de progreso han sido crucificados sobre las cruces llamadas Buchenwald, Dachau, Hiroshima. Naga-saki, Viet Nam. Biafra.

De modo que una ola de desesperación, un sentido de futilidad, una tormenta sin sentido han anodadado a nuestro mundo moderno. Es particularmente pronunciado esto entre muchos jóvenes quienes han sido lanzados a estas perplejidades, a estas tensiones globales, a estas ambigüedades morales del siglo XX. El distanciamiento, la brecha entre generaciones, las protestas, la falta de comunicación han resultado. La falta de orientación, la búsqueda, la falta de meta han producido una proliferación de subculturas y grupos marginales en la periferia de la sociedad, que incluyen "hippies", drogadicfos, anarquistas y rebeldes.

PERCEPCIONES DE LA NADA

Los Beatles han puesto en palabras los sentimientos de muchas personas en uno de sus cantos. Ellos dicen que nada es real, por lo tanto no hay nada por lo cual preocuparse.

¡Nada es real! Ese tema está entonado por diversos grupos, desde los más carentes de sofisticación hasta los más sorprendidos muchachos, los "hippies", los artistas y los filósofos. El mensaje, puede variar en su aplicación, en su profundidad de comprensión, y en su seriedad de reflexión. Pero de todos modos, llega a oírse con un solo sonido: ¡Nada es real!

Esto es lo que Hemingway está tratando de decir en una de sus obras cuando la heroína, muriendo al dar a luz, dice de la vida: "Es solamente un fraude." Los títulos de algunas de nuestras grandes obras contemporáneas captan el gemido de una generación perpleja y molesta en busca del significado de la vida y encontrando nada. Escucha algunos de ellos. Se encuentran en Eliot, en Faulkner, en Sartre. en tales obras como Náusea y Sin Salida, en Kafka, en La Plaga, de Camus. en O'Neill.

También existe ese cuadro por Jorge Grosz, aquel de un pintor que se confronta ccn su tela que tiene una perforación en ella. Cuando se le pidió que lo explicara, Grosz contestó: "Este pintor en una oportunidad creyó en algo, pero ahoraél pinta un agujero, sin significado, sin nada, nada más que la nada, la nada de nuestraépoca."

NIHILISMO: SU CONFIGURACI ÓN Y SUS RAICES

¡Nada es real! Cuando la sencilla declaración sobrepasa una respuesta superficial a la frustración momentánea que se convierte en auténtico juicio acerca de la vida, representa un acercamiento a la vida llamado nihilismo. El nihilismo significa literalmente "nada". En contraposición a todos los otros intentos de significado, el nihilismo no tiene ningún otro propósito más que el de declarar que la vida no tiene significado. No ofrece ninguna prescripción para la vida, solamente un juicio negativo.

El nihilismo tiene dimensiones tanto personales como cósmicas. Expresa que el hombre se encuentra atrapado y es víctima del problema humano. Esto implica más que la futilidad personal. Para el nihilista, el beso de muerte está sobre el universo. El hombre es un espectro parasítico que se aferra a la superficie de una pelota frágil que gira alrededor de una estrella de segunda categoría en un vasto mar de estrellas decadentes. A la luz de esto, llamamos al hombre a vivir. ¿A vivir para qué? Para la muerte, es la respuesta. "Mi dios", se ríe Sartre, "cuan terriblemente ridículo".

La fuente del nihilismo moderno fue Federico Nietzsche. El pronunció que Dios estaba muerto, que las viejas normas de la belleza, la verdad y la bondad están muertas, y que el hombre se encuentra aprisionado en el vértice de un interminable esfuerzo y de la dinámica de la vida. Nietzsche profetizó el quebrantamiento de significado que en verdad ha ocurrido en el siglo XX.

El nihilismo, como destacado movimiento, surgió de la depresión y de la desesperación resultantes de la Segunda Guerra Mundial. Nada podría ser igual después de la tremenda tragedia en Europa, Londres bombardeada, los hornos de Buchenwald. el infierno de Hiroshima, los escuálidos cadáveres de las antiguamente grandes e imponentes ciudades. El increíble cuadro de los nazis involucrados en la exterminación calculada y sistemática de la raza judía aniquiló la sensibilidad de los hombres cuerdos.

El nihilismo invadió los círculos intelectuales, especialmente los de Europa. Emergió en las expresiones del arte, las pinturas, las novelas, la poesía y el drama. Ha estado estrechamente identificado con un cierto tipo de existencialismo ateo. Entre los apóstoles del evangelio de la nada se encuentran grandes escritores como Sartre, Camus, Kafka, y otros.

Si el nihilismo se encontrara limitado exclusivamente a un puñado de artistas e intelectuales, eso sería asunto de escaso interés. Pero las artes ayudan a reproducir la imagen de su era. Los artistas desparraman la pintura sobre la tela o vierten en formas dramáticas o poéticas las vagas y difusas ideas de su generación. Y aun cuando su perspectiva no se encuentre equilibrada, captan los sentimientos sin foco, poco nítidos, y las actitudes de muchos de sus contemporáneos.

El teatro ha reverberado en años recientes con gemidos de falta de sentido. Un artículo publicado en 1966 en una destacada revista internacional discurre sobre cuatro temas repetidos del teatro moderno: La vida sin sanciones, el responso sin Dios, la muerte sin razón, y las preguntas sin respuestas. Estos elementos desesperantes punzan en las obras de grandes dramaturgos, tales como lonesco, Brecht, Genet, Beckatt, Osborne, Pinter: En dramas tales como el de Genet y el de lonesco, las primeras yúltimas escenas son idénticas y casi nada ocurre en estas escenas. Esta es la vida: Lo absurdo materializado lanzado al espacio momentáneamente entre lo prenatal y lo posthumano de la nada.

Probablemente la mayoría de los estudiantes no son extraños a este sentimiento siquiera pasajero de la desesperación nihilística. Muchos estudiantes en un momento u otro se encuentran desesperados, desorientados, sin un sentido claro de propósito y sin dirección. En aquellos momentos de desesperación es fácil llegar a la conclusión de que nada es real.

LA VIDA A LA LUZ DE LA NADA

El nihilismo adquiere muchas formas y existe en muchos grados. Puede ser una manifestación externa o puede estar enmascarada; puede ser desesperada o puede ser hedonista, reflexionista o candida. Puede poseer a un filósofo o a un estudiante reaccionario. Puede culminar en la autodesintegración, en la autodestrucción o en la autoaiirmación.

El reconocimiento de que nada es real puede ocasionar que uno desespere, que deje de existir, y se resigne al fatalismo. El yo puede desintegrarse hasta no encontrar forma que flota sin dimensiones sobre el mar de la vida. Enúltima instancia, el nihilista desilusionado puede suicidarse.

Por otra parte, el encuentro con esta nada puede llegar a convertirse en una actitud de desafío. Esta es la respuesta de Nietzsche y Sartre. Nietzsche afirmó que el hombre logra su propia y debida dignidad cuando francamente reconoce la ausencia de Dios y de los

valores eternos, y vive por el deseo del poder. Sartre se regocija de que la nada de la vida es la oportunidad del hombre. Se jacta de que el hombre existe por sí mismo y se encuentra libre para escoger qué tipo de hombre llegará a ser, que seleccionará sus propias metas, y que establecerá sus propios valores.

La solución de Camus es menos libre y menos gozosa, pero más heroica. En La Plaga, Camus desarrolla el tema de que el hombre se encuentra aprisionado así como Sísifo en el ciclo inexplicable de arrojar la piedra a la cúspide de la montaña repetidamente, sólo para verla bajar otra vez. Todo cuanto permanece para el hombre es hacer frente al hecho de que esta piedra que va rodando es la existencia, y aceptar heroicamente su desesperación y resignarse a su sino.

LA BANCARROTA DEL NIHILISMO

El nihilismo ofrece una existencia pobre y triste. El afirmar que la nada del universo y la calidad parasítica de la vida humana están en contraposición con las características humanas más profundas que gimen por el significado fundamental, por la eterna naturaleza de la belleza, la verdad, la bondad, y la personalidad humana. Además, la invitación para la vida heroica a la luz de la nada, es demasiado para personas ordinarias que se encuentran dolorosa-mente conscientes frente a un mundo roto y a un yo fracturado, lleno de ansiedades y autocondenación, del sino y de la muerte. Kierke-gaard llamó tal existencia de ansiedad "la enfermedad hasta la muerte".

El nihilismo también contiene algunas debilidades filosóficas. Cuando el nihilista afirma que no hay absolutos, está haciendo una declaración altamente absolutista en cuanto a la vida en donde no hay absolutos. La contradicción es evidente. Una cosa es afirmar que la vida no tiene significado que yo personalmente pueda discernir; y otra cosa afirmar que la vida no tiene significado. Puede ser que sólo mi percepción personal sea defectuosa.

La debilidad más seria del nihilista es que su interrogante de la vida no se profundiza suficientemente. El dice que las cosas no tienen razón. ¿Pero por qué hay estas roturas y estas faltas de armonía? Dice que no hay significado, pero ¿con cuál norma de significado estableceél la falta de significado de la vida? Si la vida es un caos, uno debiera preguntarse cómo llegó a ser. El nihilista contempla la vida a través de lentes de una sola dimensión. Solamente pasa por la superficie del problema. No es de sorprenderse, por lo tanto, que no tiene fondos en su banco ni nada en sus manos.

NIHILISMO: UNA ETAPA EN EL CAMINO DE LA VIDA

El nihilismo sí tiene valor. El filósofo Karl Taspers defiende el nihilismo como una fase filosófica necesaria en el camino a la fe.El nihilismo quita toda autodecepción. Presenta vividamente el fin lógico de la conclusión de un universo y una vida donde todo ha sido quitado de una formación trascendente por sobre y más allá de sí misma. Destruye la ilusión de que la vida es un proceso racional, ordenado, armonioso. Cuando el significado debe ser hallado solamente dentro de las estructuras de este mundo, rápidamente descubrimos que esas estructuras no tienen capacidad para aportar significado absoluto.

El nihilismo puede ser una etapa en el camino a la fe cristiana. Un vistazo despiadado, honrado a la vida en una sola dimensión puede indudablemente lanzar al hombre al abismo de la nada. Al confrontar los hechos de la falta de significado, del sentido de culpabilidad y de condenación, del sino y de la muerte, todos nosotros, al igual que Sartre, podemos estar nauseabundos por la vida, convencidos de que no hay salida a nuestro problema.

Ese análisis se asemeja extrañamente al punto de partida de la vida cristiana. Jesús está de acuerdo con el nihilista de que el mundo tal y como nosotros lo vemos está distorsionado y confundido. Pero Jesús provee la clave para esta distorsión. El mundo está en rebelión en contra de Dios. Por consiguiente, ha caído. Es un lugar de pecado y culpabilidad, de desesperación y de muerte. Y el hombre está atrapado. No puede liberarse a sí mismo. De ahí que el nihilismo puede servir a la fe cristiana. Sólo cuando nosotros nos damos cuenta que no nos podemos levantar por nuestra propia fuerza, que en términos humanos no existe salida de esta vida, sólo entonces podemos confrontar la realidad original y estar preparados para escuchar el mensaje cristiano de buenas nuevas.

El nihilismo puede lanzar al hombre en una búsqueda por una nueva dimensión trascendental para la vida, una que ilumina, que da valor, que transforma nuestra actual existencia de una sola dimensión, la horizontal. Eso es precisamente lo que la fe cristiana ofrece, una ruptura desde arriba, la eternidad entrando en la dimensión del tiempo. Dios encarnando una nueva luz, quitando la oscuridad del mundo. Cuando Juan se refiere a Jesús como el Verbo,él quiere decir que Jesús es una comunicación para el hombre desde más allá. La cosa sorprendente en nuestraépoca, como así también en cadaépoca, es que los hombres que no tienen nada pueden encontrar a alguien quien es la clave de todo. La verdad es persona, y en la relación personal hay redención de la desesperación, extradición de la mar de la nada, un mapa que establece un curso seguro a través del abismo del nihilismo.

¡Nada es real! Cristo ofrece significado para la falta de significado, soluciones para lo absurdo, vida por la muerte, todo por la nada. ¡Y esto es algo por lo cual debemos entusiasmarnos!

Trad. con permiso de The Baptist Student, marzo de 1969. Derechos de propiedad 1969, Junta de Escuelas Dominicales de la Convención Bautista del Sur. Derechos Reservados

Tomado de: revista Ancla. Tomo V. Núm 2. p. 28 - 32

 
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