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La Soledad: Aflicción Universal
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Autor: Sarah Wilson

En el mundo moderno, especialmente urbano, mucha gente se siente sola. La soledad está en todos lados: una ama de casa pone la radio antes de acostarse para oir otra voz humana; una persona muy preparada, para no estar sola, se casa con otra de menos preparación, y como resultado siente vergüenza y más soledad; un profesor no puede entender a su esposa o a sus hijos; un obrero del Señor se siente avergonzado de no poder confiar totalmente en él, y no se atreve a contarlo por miedo de ser rechazado por los "hermanos"; esposos que pasan mucho tiempo juntos, pero espiritualmente están muy distanciados.

El doctor Paul Tournier ha llamado a la soledad: "la dolencia más grande de nuestro tiempo". Nuestra sociedad está estructurada de tal forma que la vida llena de actividades aumenta la soledad.

Muchas personas acuden al médico en busca de ayuda sencillamente porque necesitan amistad. Oíros que sufren enfermedades largas son dejados solos por parientes y amigos que se cansan de visitarlos o que piensan "ya habrá tiempo para hacerlo". Entonces el enfermo quiere que se le brinde atención, y a veces hace cualquier cosa para conseguirlo.

Quizás la soledad más intensa y más prolongada es la de los ancianos. Se cansan de hacer "lo que quieren y cuando quieren". Si no tienen una actividad que les haga sentirseútiles puede disminuir su deseo de vivir. La soledad, la depresión, el rechazo y la pérdida de amigos y parientes aumenta sus pensamientos alrededor de la muerte. El día que pierde a su mejor amigo casi se desespera, y busca compañerismo en el pastor o en cualquier otro. Si quien lo ha dejado es su esposo o esposa, su mayor satisfacción es hacer lo que a aquél o a aquélla le gustaba más.

Una soledad que afecta toda la vida es la de la niñez. El bebé depende totalmente de otros en cuanto a su cuidado y alimentación. Sin este cuidado no puede vivir. El no es consciente de esto, pero la incomodidad y el dolor que le produce el estar solo y sin atención lo predispone fuertemente contra la soledad. Estar solo es comparable a estar sin amor. Sentir soledad es sentirse rechazado o sin amor. Los niños esperan y necesitan de los mayores, especialmente de sus"padres y maestros, necesitanánimo y aprobación, por ejemplo, para ser buenos y valientes. Cuando los adultos ¡e fallan al niño,él trata de encontrar consuelo en la posesión de cosas. Vemos esto en el apego al osito o a la muñeca. A veces crían compañeros imaginarios para que les den la admiración y el cariño que necesitan. El afecto hace que los niños se sientan importantes, y esta importancia contribuye a su disposición a probar cosas nuevas y a su maduración.

Pero, la soledad es también constructiva. Toda alma en la tierra tiene una grandeza solitaria en la cual no puede entrar ningún otro ser humano. Kipling ha dicho que el alma humana es una cosa solitaria. Nacimos solos, morimos solos, y en la profundidad de nuestra alma vivimos solos. Muchas veces es la soledad la que hace que el ser humano haga su contribución a la sociedad, la contribución que Dios ha propuesto específicamente para esa persona. Impedir a uno mismo o a otro el hacer esta contribución es revelarse contra el propósito que Dios tuvo al crear a ese hombre. ¡Cuántos libros, sermones, ideas y trabajos de tantas clases nos han venido como producto de la soledad!

II. Venciendo la soledad por uno mismo.

Si se ha de vencer la soledad depende en parte de uno mismo y de la disposición de querer salir de la situación ... de tener paciencia y de hacer un esfuerzo. La prueba de nuestra fe viene cuando las cosas no van tan bien, cuando las circunstancias no son favorables. Una señal segura de salud espiritual es la capacidad de soportar dificultades prolongadas y seguir con la vida espiritual positiva... (que de hecho, necesita ser desarrollada antes de que comiencen los problemas). El valor requiere constancia del individuo, pues se requiere más ante las crisis pasajeras. Esto se puede comparar con el amor que es muy intenso bajo "la luz de la luna", pero que no es capaz de enfrentar la vida diaria.

Por ejemplo, podemos buscar algo constructivo para los momentos de soledad que todos tenemos. El servicio hace mucho para que el peso de la soledad no sea tanto. Vivamos en tal forma que no seamos vencidos por la soledad. Pasemos tiempo con el Señor, leyendo la Biblia y libros devocionales, visitando a los hermanos y a inconversos, ayudando donde hace falta en la iglesia, etcétera.

III. Venciendo la Soledad por los Demás.

Hay algo que todos debemos dar y recibir: amor. Donde hay soledad debemos dar amor; cuando sentimos soledad, debemos recibir amor. Es esencial compartir la vida con los demás. Henry Drummond lo expresa: "Amar abundante es vivir para siempre ... ¿por qué vivir mañana? . porque hay alguien quien nos ama, alguien a quien uno quiere ver mañana, estar conél, y amarle. Es cuando el hombre no ama que comete suíci dio." El amor es una palabra muy usada, pero poco experimentada. El que quiere o permanece en el "reino del amor" como recipiente, debe permanecer como uno que es agente en la expresión de amor. Carlos Morgan lo expresa: "No hay ninguna sorpresa más mágica que la de ser amado; es el dedo de Dios sobre el hombro del hombre."

IV. Venciendo la Soledad por Medio de Dios.

Para vencer la soledad no hay nada que substituya la obra que Dios mismo hace. El Nuevo Testamento al describir el amor de Dios lo define como la actitud de buena voluntad hacia los hombres —persistente, paciente, misericordioso, y generoso.

En un sentido, Cristo, el Hijo de Dios, vivió solo. En Getsemaní estuvo solo, en la cruz murió solo. El entiende la soledad.

Las palabras de Isaías 41:10 vienen al caso: "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.'"

El Salmo 23 presenta una manera de vivir. Contiene 118 palabras fáciles de aprender, pero el valor no está en saberlo de memoria, sino en incorporar dentro de uno mismo la fe, la confianza, la dependencia, la seguridad, el consuelo ... o sea en darse cuenta de que es de Dios de quien se está hablando.

Nuestra actitud hacia Dios, si es de alabanza y agradecimiento a él, nos ayudará espiritual y emocionalmente. El camino más corto y simple de la felicidad de la vida cristiana debe ser aprender a agradecer a Dios por todo lo que nos pasa.

Dios hará el noventa y nueve por ciento, pero a nosotros nos toca el uno. Reconocemos que todos, a veces, estamos solos, pero si lo permitimos, Dios usará la soledad para su gloria y para nuestro bien.


Sarah Wilson, Directora,

Casa Bautista de Amistad,

Buenos Aires, Argentina.


Tomado de: Revista La ventana. Tomo XLII. Núm. 4. p.12-14


 
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