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La Religión del Sexo
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Autor: Máximo García Ruiz

Con motivo de un nuevo embarazo de la madre de Jaimito, una tía anciana trataba de engañar una vez más al niño.

—Mira Jaimito. Tus padres te van a traer un hermanito de París.

La tía continuaba sus candorosas explicaciones al tiempo que le animaba para que cuidara del nuevo hermanito cuando llegara. Ter minada la larga explicación, Jaimito preguntó con menos candor que el de su tía:

—¿Se puede saber cuándo vamos a tener un parto normal en esta casa?

Por la incorporación del hombre al Cuerpo de Cristo, la vida sexual del cristiano ha de ser ennoblecida y santificada, como dice Pablo: "La voluntad de Dios es vuestra santificación . .. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia sino a santificación" (1 Tes. 4:3, 7). Así, pues, es necesario aprender su significación, su fundamento y su fin, a la luz de la fe.

No es ningún secreto, ni se traía de ninguna clase de descubrí miento, el afirmar que la inmensa mayoría de los matrimonios en desarmonía es a consecuencia de una falta de formación en este aspecto —o, lo que es peor, una lamentable deformación—, que les lleva a proceder equivocadamente, y produce desajustes matrimoniales de muy difícil solución.

Este defecto arranca del mismo hogar paterno, por lo general, no se les ofrece a los hijos una formación sexual a la luz de la fe, la confianza y la verdad. Comenzando desde ese "los niños vienen de París", o esa otra frase de "eso no son cosas para niños de tu edad", los padres suelen eludir el tema por vergüenza unas veces, y por falta de preparación adecuada las más. Las consecuencias de esta postura nos son conocidas a casi todos, y es por esta causa que debemos esforzarnos en cambiar esta situación.

Esta especie de tabú acerca de las cuestiones sexuales parte de una falsa interpretación del origen del pecado, atribuido de manera gratuita a la función sexual, considerada como un mal cuando no hay nada en el Génesis ni en ninguna otra parte de la Biblia que autorice esta idea de falso puritanismo. Los hay que han llegado, incluso, a considerar el matrimonio como una cosa del demonio, como algo vergonzoso que debe evitarse a ser posible.

Nuestra fe, formada en la Palabra de Dios, nos dice que el cuerpo humano no puede ser malo, pues ha salido de las manos de Dios. Sin embargo, como dec ía Pablo una "ley en mis miembros ... me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros" (Rom. 7:23), por lo que hay que estar en alerta continua para dominar esa "ley del pecado".

EROS + ÁGAPE = AMOR

Cuando hablamos de estos temas es conveniente recurrir a antiguos conceptos que puedan aportar luz. En castellano hemos traducido por "amor" dos palabras griegas que arrancan de significado y etimolog ía diferente. Estas palabras son "eros" y "ágape".

La fuerza natural que empuja a los animales y al hombre a la reproducción era designada por los griegos como eros. Por el contrario,ágape se aplica a lo más sublime de los sentimientos cristalizando esta cíase de amor en el Nuevo Testamento en la figura de Jesucristo. Efectivamente, la expresión más sublime delágape es el amor de Dios al hombre, manifestado en la forma cómo Jesucristo se hace hombre y muere en la cruz por amor al hombre.

Puede decirse que eros tiene que ver con el hombre en cuanto a "animal instintivo", yágape en cuanto a "persona".

Pero por disposición divina el amor humano se completa en una acción denominada sexual, en la que debe intervenir tanto eros comoágape. A To se puede aislar uno del otro.

Es evidente que existe la "atracción sexual" entre hombre y mujer; pero esta atracción no debe ser meramente erótica, animal, sino estar embellecida porágape, a .fin de que sea algo duradero y que trascienda más allá de un simple acto animal.


LA RELIGIÓN DEL SEXO

"El sexo — dice López Ibor — es la religión de la sociedad más desarrollada económica y culturalmente".

Que esto es así nos lo demuestran diariamente todos los medios de comunicación de masas: cine, TV, prensa, publicidad, etcétera. Existen muy pocos "spots" publicitarios que no hagan una alusión más o menos velada al aspecto sexual, y todas las películas deéxito, o los libros "best seller" giran sobre el mismo tema, son, en expresión de nuestros días, "sexy".

Uno de los negocios más sensacionales de los últimos tiempos es el que ha surgido alrededor de una revista: "Playboy". Esta revista ha mezclado las colaboraciones literarias más exquisitas con las fotografías más refinadamente obscenas. Su fundador ha ampliado este negocio fundando en todo el mundo una cadena de clubs "plagboy" que giran sobre idéntica temática.

El ser humano, desde que nace, busca siempre el propio placer. Una información tendenciosa lleva a la juventud a cifrar todo placer en el aspecto sexual, cualquiera sea el medio cómo se alcance, lo que arrastra a situaciones que luego deben lamentarse.

En cualquier caso, nosotros debemos admitir la realidad de los tiempos que nos ha focado vivir, y no lamentarnos simplemente de ellos. Y es por esta causa por la que entendemos que es muy importante, la educación sexual. Hay países en los que se han publicado "catecismos" sexuales para ser usados en las escuelas. Tal vez esto sea un error; pero señala, al menos, la inquietud que existe sobre el particular.

Pero debemos recordar que prepararse para el amor es prepararse para la vida, para el completo desarrollo del ser humano, para la felicidad familiar, y aun más, para lograr una sociedad más equi librada.

EL ORIGEN DE LA VERGÜENZA

"Y, estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban" (Gen, 2:25). Ellos habían sido formados en plenitud por Dios, y ambos estaban predestinados a la reproducción; el hecho de que estuvieran exentos del sentimiento del pudor era porque existía una plena armonía entre el cuerpo y el alma. No era la carne la que imponía su ley, sino que todo discurría conforme a los propósitos divinos. Como dice San Agustín: "estaban cubiertos con el vestido de la gracia". La situación cambió a consecuencia del pecado, surgiendo el desequilibrio y la excitación corporal rebelde a la voluntad de Dios.

Esto explica por qué todo lo que tiene que ver con el sexo fuera de sus cauces normales y, en definitiva, todo desorden moral (vio lencia, rencor, envidia, celos), avergüenza y confunde al hombre, El hecho de que esta vergüenza y confusión se manifieste con mayor intensidad en el campo de la sexualidad, es debido a que aquí es donde son mayores el desorden y la falta de armonía con el espíritu.

CONSIDERACIONES FINALES

En nuestro sistema de vida actual el joven • — y en general iodo ser humano — se halla expuesto a una serie continua de incitaciones y estímulos que tienden a despertar la sexualidad. Por otra parte, las relaciones de este tipo se van liberando cada vez más de tradiciones y reglas normativas. Incluso el mismo estudio de este tema se ha desarrollado y popularizado en gran manera — con referencia a otras épocas — . Todo esto hace que los asuntos sexuales hayan perdido " ese velo de misterio que siempre los ha cubierto, con todo lo que tiene deútil y peligroso.

Con todo, en este aspecto como en tantos otros de la vida, debemos someter nuestro actuar a la fe, de acuerdo con los principios que hallamos en la Palabra de Dios. Y, puesto que la conducta humana tiende a la propia satisfacción, resultando notablemente egoísta, recordar que la verdadera felicidad se encuentra cuando logramos armonizar las leyes de la carne con las leyes del espíritu, nunca esclavizando lo más noble de nuestro ser a unos impulsos y exigencias carnales que rebajan y humillan nuestra dignidad.

Máximo García Ruiz, es director de la prestigiosa revista española JUVENTUD, FE Y ACCIÓN.

Tomado de: Revista Ancla. Tomo V. Núm 3. p.14,41.


 
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