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Frente a la Nueva Moralidad
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Autor: A. M. Swenson
Ya que toca vivir una época cuando se hace frente a una nueva ola, la de la "nueva moralidad", incumbe saber algo acerca de la misma, con la mira de formular una postura frente a la misma. El número de jóvenes en instituciones psiquiátricas ha aumentado como resultado de esta nueva ética, la cual tanto impacto ha tenido entre la población juvenil. En esta consideración el tema será enfocado en términos generales siguiendo un sencillo bosquejo:

Nueva Teología

Nueva Etica

Conceptos Bíblicos

El propio término "nueva moralidad" implica cambio, revolución, substitución. Pareciera indicar progreso, ya que en algunos campos de la vida no se debe aferrar a lo pasado, siendo esto indicio de decadencia, de atraso. Sin embargo, cabe señalar desde un principio que la lógica no siempre acompaña este razonamiento. Hay cosas que no pueden compararse. Por ejemplo, se admite que los medios de transporte de hoy en día son mucho mejores que los existentes en tiempos de nuestros abuelos. Y sin embargo, no se puede comparar el sistema de transportación con la moralidad. Inmediatamente se oye la palabra "tradicionalismo". Se usa en términos de la "moral tradicionalísta". Volviendo las páginas del Nuevo Testamento, se percibe que Jesús no predicaba el tradicionalismo. Sus polémicas con los dirigentes religiosos de su día frecuentemente giraban en torno al hecho de que ellos, con su tradicionalismo, obscurecían la verdad absoluta. Para Jesús, la verdad absoluta era la cosa más contemporánea del mundo, y por consiguiente, la moral que él predicó, la guía más desafiante para la vida.1 La moral del Nuevo Testamento no es sim­plemente la moral tradicional.

De hecho, este tema es personal ya que surge el problema mayor: En qué baso yo mis normas morales. En primer lugar, se considerará la nueva teología.

I. NUEVA TEOLOGÍA

La nueva moralidad, en el concepto de quien escribe, está estrechamente vinculada con la nueva teología, aquella popularmente reconocida como componente del movimiento que emplea la consigna: Dios ha muerto.

II. NUEVA ETICA

1. Perspectiva Histórica

El profesor ruso P. A. Sorokin, ex director del Departamento de Sociolog ía de la Universidad de Harvard, en su penetrante estudio de 1941 intitulado The Crisis of Our Age, enumera algunos factores causativos. 2

"La esencia de la crisis consiste de una devaluación progresiva de nuestra ética y las normas de nuestra ley por el declive del sistema. La idea de tal devaluación ha avanzado al grado que los tales valores y normas hoy carecen de la santidad que otrora tenían. Ya que ni los valores éticos, jurídicos ni religiosos controlan nuestra conducta, lo único que permanece es la fuerza y el fraude.

Si un individuo no tiene fuertes convicciones sobre lo que es el bien y el mal, si no cree en ningún Dios ni en valores morales absolutos, si no respeta obligaciones de contrato y finalmente, si su hambre por los valores sensorios y de placer es primordial, ¿qué puede guiar y dominar su conducta hacia otros hombres? Nada, salvo sus deseos y lujurias. ¿Qué lo guarda de violar los derechos, los intereses y el bienestar de sus prójimos? Nada, salvo la fuerza bruta. Su comportamiento está determinado según la fuerza suya y la que ejercen otros." Habiendo afirmado lo anterior, sigue considerando proféticamente los resultados:

"Cuando cualquier sistema socio-cultural entra en la etapa de su desintegración, los siguientes cuatro síntomas de la desintegración aparecen y prosperan:

1. Las contradicciones interiores por un dualismo irreconciliable en tal cultura
2. Su falta de forma — un sincretismo caótico de elementos sin diferir, tomados de distintas culturas
3. Un colosalismo cuantitativo de mero tama ño y cantidad a expensas de la calidad
4. Un exhaustismo progresivo de su creatividad en los campos de los valores grandes y perennes." Es interesante observar que al escribir el profesor Sorokin acerca de la desintegración de la cultura "de los sentidos", en 1941, dice (p. 301), hablando del futuro, quizá el presente:

"Por último, la deteriorización se manifestará de manera especial en una degeneración progresiva de las normas de los valores culturales. Esta desintegración de los sistemas de valores y significados se reflejará en la mentalidad de individuos y grupos. Donde antes existía un orden mental y moral, próximamente surgirá un caos mental y moral. La distinción entre lo falso y lo correcto, el bien y el mal, cada vez será menor.

El atomismo mental y moral seguirá, y con él, la anarquía mental y moral.

Hemos considerado cómo la cultura moderna 'de los sentidos' surgió con una creencia fundamental de que la realidad verdadera y el valor verdadero eran principal o exclusivamente sensorios. Todo lo supersensorio era, o bien sujeto a duda como realidad, o ficticio como valor. O no existía, o no siendo perceptible a los sentidos, correspondía a lo irreal. Puesto que la realidad verdadera y el valor verdadero eran conceptuados como sensorios, todo lo supersensorio, desde el concepto de Dios a la mente del hombre, todo lo que no fuese material, que no podía ser visto, oído, palpado, olido, en la experiencia diaria tenía que ser declarado irreal, no existente y de ningún valor. Los rudos e imperfectos órganos humanos del sentido fueron constituidos los arbitros supremos de lo que era o no era real, de lo que era de valor y lo que no era de valor." Según este autor, los siguientes pasos son necesarios para remediar la situación y seguir adelante (p. 315):

1. Una realización amplia, profunda y rápida del carácter extraordinario de la crisis contemporánea de nuestra cultura y sociedad.
2. Un reconocimiento inequívoco de que la cultura "de los sentidos", con sus premisas principales y secundarías, no es la única forma de cultura y no está exenta de muchos defectos y fallas.
3. Determinada cultura, a fin de continuar su vida creativa, debe cambiar a otra forma de cultura básica.
4. Se da por sentado una profunda reevaluación de las principales premisas y valores de la cultura "de los sentidos", rechazo de sus pseudovalores y el entrenamiento de los ver daderos valores descartados.
5. Tal transformación debe ser seguida por una transformación correspondiente en las relaciones sociales y formas de orga nización social.

Nuestra solución demanda un cambio completo de la mentalidad contemporánea, una transformación fundamental de nuestro sistema de valores, y la modificación más profunda de nuestra conducta para con otros hombres, valores culturales y el mundo en general.

Todo esto a manera de explicación del fenómeno al que se hace inherente; viendo el presente, simple y suscintamente, el problema comprende: el destierro de Dios de la vida contemporánea; la substitución de normas sociales y morales por normas personales; y el espíritu de individualismo rebelde que no revela ninguna preocupación social por otros y ningún respeto personal tampoco. 3

En esta época de confusión y crisis, el hombre ha llegado a creer que él es la medida de todas las cosas, incluyendo su comportamiento ético. Surgiendo de la situación, los que abogan por la ética de acuerdo con la situación han entronado la primacía del amor sin la ley. Es decir, es una interpretación inductiva. Entre los exponentes se encuentran: Rudolf Bultmann, John A. T. Robinson, y Joseph Fletcher.

Es interesante notar que al menos el obispo británico Robinson deriva parte de su inspiración de Dietrich Bonhoeífer. Con esto no se implica mayor relación que la del germen de inspiración, puesto que algunas afirmaciones éticas de Bonhoeffer son muy opuestas a las con clusiones actuales de Robinson. En su libro Etica, 4Bonhoeffer se expresa de la siguiente manera (p. 43):

"Es evidente que la única conducta correcta de los hombres ante Dios es la de hacer su voluntad. El Sermón del Monte se encuentra incluido con el propósito de que se cumpla. Sólo al actuar puede haber sumisión a la voluntad de Dios. Al hacer la voluntad de Dios el hombre renuncia a todo derecho y toda justificación propia; se entrega humildemente en las manos del Juez misericordioso." Posteriormente, en la página 277 del mismo libro, afirma:

"A diferencia de lo ético, el mandamiento de Dios no es un resumen de todas las proposiciones éticas en términos generales. No es lo universalmente válido y eterno en contraste con lo histórico y temporal. No es principio, en distinción de la aplicación del principio. No es lo abstracto en oposición a lo concreto, o lo indefinido en contraposición a lo definido. Si fuera así, hubiera cesado de ser el mandamiento de Dios, puesto que en cada oportunidad hubiéramos nosotros tenido que inferir la forma definida de lo indefinido, la aplicación del principio y lo temporal de lo eterno. Esto significaría que justamente en la encrucijada crucial el factor decisivo ya no sería el mandamiento, sino nuestra comprensión, nuestra interpretación y nuestra aplicación. El mandamiento de Dios sería otra vez reemplazado por nuestra selección."

Algunas contribuciones positivas de los que abogan por la ética según las circunstancias son:

1. El amor es el tema central de la ética cristiana.
2. Manifiesta preocupación por los individuos en preferencia a las reglas morales abstractas. Las debilidades sobresalientes y evidentes son:

1. Se presupone que cada individuo sabe amar al prójimo como a sí mismo.
2. El término "amor" nunca es definido por estos proponentes.
3. Algunos dan prioridad al amor, pero lo hacen sacrificando el contenido de amor. "Sólo amor" es la definición de la ética de situación, y se caracteriza por una metodología unilateral para hacer las decisiones morales. El amor es motivo, pero no define la naturaleza de las obligaciones.
4. En general, estos proponentes carecen de amplitud y profundidad teológicas, reduciendo y restringiendo a Dios. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

Algunos factores:
1. Falta de autoridad religiosa y disminución del respeto por la enseñanza religiosa.
2. La extensión de las falsas nociones concernientes al amor romántico, presuponiendo que éste sólo puede hallarse fuera de los lazos matrimoniales.
3. La filosof ía del individualismo tan en boga en la actualidad.
4. Los métodos anticonceptivos.
5. La industrialización y la comercialización que han ejercido tremenda influencia al derribar barreras tradicionales del sexo. A esta altura se tienen presentes las palabras de Bílly Graham en su reciente libro:

"Siempre ha sido la marca de civilizaciones decadentes el obsesionarse con el sexo. Cuando las gentes pierden su camino, su propósito, su voluntad, y sus metas, como así también su fe, tal y como los antiguos israelitas van en busca de la prostitución." 5

La transformación o revolución moral llamada la nueva moralidad que estamos atestiguando ha sido llamada una "sexplosíón". Por medio de esta revolución, muchos y particularmente muchas estudiantes, están reafirmando su declaración de libertad. Mantienen que la moral es cosa personal, que el amor justifica las relaciones sexuales fuera del matrimonio, y nada está intrínsecamente mal a menos que lastime a alguien.

Esta revolución es insidiosa porque no rechaza directamente las creencias tradicionales. Tiene su propia doctrina y proporciona adagios que parecen tener un pálido reflejo de veracidad. He aquí algunos:

El sexo es libertad. Esta declaración establece que el sexo ha sido elevado de un tema no discutido a uno abiertamente estudiado y platicado.

El sexo es seguridad. Este adagio implica que el sexo ha sido cambiado del campo religioso al psicológico. Siendo el matrimonio una institución sagrada, el sexo es santo; una violación a los votos matrimoniales es pecado. Por el mecanismo y el naturalismo de los psico analistas, el sexo fue moralmente neutralizado, por lo tanto, el sexo ahora es preocupación de la salud mental y no de la moralidad religiosa.

El sexo es placer. Esta declaración expresa la actitud de que la salud sexual es lograda por medio de la expresión, no de la represión. Bien extensa ha sido la indoctrinación del manifiesto Freudiano que "el sexo en represión es malo; el sexo en expresión es bueno".

El sexo es amor. Esta es la afirmación más insidiosa, porque indica que la norma de la moralidad sexual ha sido cambiada de un código moral a consecuencias personales.

El sexo no es nada. Esta afirmación vacía el sexo de sus implicaciones sociales y declara que el problema es uno de responsabilidad individual.

El sexo es prestigio. Esto indica que las expectativas para el sexo han cambiado de una norma doble a una singular. Un aspecto sig nificativo de la Revoluci ón Moral hoy día es que las mujeres han sido "emancipadas" de la culpabilidad y el repudio de relaciones sexuales antes del matrimonio.

Si bien todo esto se dice y la prensa lo declara, lo triste es que se está llevando al terreno de la práctica.
"El sexo es libertad", encuentra su expresión en la obsesión de muchos por discusiones realistas sobre el sexo.
"El sexo es seguridad", est á siendo trágicamente dramatizado por quienes viven "la soledad existencialista".
El sexo es placer. Este apoya la expresión en su forma sublimada o real.
El sexo es amor, ha llegado a ser el pago que justifica las relaciones sexuales antes del matrimonio.
El sexo no es nada trata de hacer que los actores o participantes pasen por inocentes.
El sexo es prestigio ha llegado a ser la llave para el progreso social en ciertos círculos.

Otra forma por la cual se expresa la nueva moralidad es la de la literatura pornogr áfica. Hugh Hefner es editor de una revista masculina altamente sugestiva que se llama "Playboy", por medio de la cual da a conocer esta dimensión de nueva moralidad para el consumo, primordialmente, de jóvenes de holgada posición y con puestos directivos.

La posición de Hefner expresada en su revista es:

1. Una psicología mecánica de cuerpo, mente y espíritu que operan por separado. El error aquí está en la supuesta división de la vida. Para Hefner, pues, el sexo existe con o sin amor, antes o después del matrimonio, porque al cabo es para dar placer.

2. Un individualismo erótico, con un eco existencialista, Hefner afirma que demasiadas personas viven toda su vida en un grupo, sin descubrir su verdadera identidad. El cree que la moralidad, cual la religión, es asunto personal.

Por cierto que el individuo es un ser misteriosamente hecho. Lo cierto es que para ser un individuo en toda su plenitud necesita de las relaciones interpersonales con otros individuos. Por supuesto, adoptando un criterio ínstrumentalista hacia otros, roba al individuo de lograr el gozo más profundo de "conocer" al otro en comunión completa.

Habiendo hecho un repaso de algunas corrientes y posiciones actuales sobre el tema de la nueva moralidad, ¿cuál ha de ser la posición del joven creyente en el Señor Jesús?

III. CONCEPTOS B ÍBLICOS
La solución bíblica no es la de separarnos del mundo para librarnos de la tentación sexual. No es asunto ni de geografía ni del cuerpo solamente; en el sentido bíblico, el sexo es asunto del espírtiu expresado a través del cuerpo. De ahí que la solución bíblica a los problemas del sexo es que el creyente recapacite en quién es y para qué propósito le fue dado su cuerpo. Los creyentes verdaderos no serán gobernados por las normas del mundo, sino por las normas de la Palabra de Dios.

En primer lugar, está el principio de "una carne" de Gen. 2:24, para las relaciones sexuales. (Véanse también Mateo 19:5; Marcos 10: 7; 1 Cor. 6:16; Ef. 5:31).

¿Cómo hemos de considerar nuestros cuerpos? "¿O ignoráis que ¿ vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está entre. vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."
1 Cor. 6:19, 20.

-El ministerio del Espíritu Santo es el de producir fruto dentro de nosotros que nos librará del individualismo rebelde, que nos dará preocupación y respeto por los demás, y que nos capacitará a ver que la moralidad de Dios satisface sin cambiar, en contraste con la insatisfacción producida por la cambiante moralidad del mundo.

"Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo." 1 Tes. 4:3-8. El Apóstol habla en torno a nuestra relación con el sexo. Nuestros cuerpos han de ser instrumentos del Espíritu Santo, no de algún freu-diano. Tenemos que decidir: Cristo o el sexo. Decidiendo por el Espí ritu Santo, ¿cómo mantener la santidad personal? Pablo enseña:

1. Mantenerse alejados de inmoralidad.
2. Tomar en cuenta las debilidades de sus propios cuerpos.
3. No entregarse a las pasiones.
4. No aprovecharse el uno del otro.

Como creyentes en el Señor Jesucristo, tenemos una doble misión en medio de la explosión:

1. Ser puros en medio de la impureza que nos rodea.
2. No huir del mundo.
3. Vivir vidas ejemplares.

La Biblia no condena el sexo como algo pecaminoso ni impuro. Dios ha determinado que el sexo sea una de las grandes bendiciones espirituales dadas a la humanidad.

También se necesita comprender el ágape o amor. El significado bíblico es: "existir para la otra persona". Ef. 5:21-33.
El sexo es aceptado como don de Dios. La Biblia tiene muchas leyes en contra de la homosexualidad, el adulterio, la fornicación.
La castidad en las Escrituras está fundada en la creación, en el concepto de "una carne". '
Esto revela la monogamia. Véase Rom. 7:2, 3. El matrimonio para el pueblo de Dios ha de ser santo, un ejemplo para el mundo pagano. Heb. 13:4.
La castidad tambi én está fundada en el pacto de Dios con su pue blo. Jer. 3:1, 2; Oseas 5:3; 6:10; 1 Cor. 6:9-20; Ef. 5:5; Apoc. 2:22.

Por último, se hace referencia a la enseñanza explícita del Maestro en su sermón pronunciado en la cuesta de la montaña hace ya mil novecientos años. Su enseñanza es tan contemporánea como lo son los problemas ya enunciados.

San Agustín, en su comentario sobre el Sermón, allá 6 por el año 393, escrito en los años de su juventud, dice:

"Tres son los elementos que completan un pecado: la sugesti ón, la delectación y el consentimiento.
La sugestón nos viene de la memoria o de los sentidos corpora les ... Si el gozar de -ellos nos deleita, debemos refrenar la delectación ilícita ... Mas sí hubiese consentimiento, habrá pecado pleno, conocido por Dios en nuestro corazón, aunque de hecho no se manifieste a los demás.
Por consiguiente, bajo el nombre de adulterio que en este capítulo se menciona, debe entenderse toda concupiscencia carnal y libidinosa. Pues siendo así que en la Escritura se da frecuentemente el nombre de fornicación a la idolatría, y que el apóstol Pablo llama idolatría a la avaricia, ¿quién vacilará en llamar fornicación a toda mala concupiscencia, por la cual el alma, despreciando la ley superior que la rige, se deja corromper y prostituir al precio de torpes placeres que le proporcionan las naturalezas inferiores? Piense cuánta es la paz que pierde al pecar el que siente que el deleite carnal se rebela contra su recta voluntad por el hábito del pecado, cuya indómita violencia le arrastra hasta esclavizarlo."

Téngase cuidado al hablar de la nueva moralidad, de que no se convierta para algunos en un escape. Téngase cuidado de no ser guiados falsamente por aquellos que dicen que Jesús predicó exclusivamente el amor, por tanto, este camino es de él, porque Jesús claramente dijo que no había venido para abrogar la ley y los profetas. (Mat. 5:17).

Téngase cuidado de no reducir toda la moralidad bíblica al amor. Jesús recalcó el amor y la obediencia a la ley. "Si me amáis, guardad mis mandamientos." (Juan 14:15).

Téngase presente que Jesús no permitió que la situación determinara la compenetración ética. El no sostuvo una actitud de relativismo ético. Téngase cuidado de tener siempre presente el hecho de que Dios se ha revelado por medio de las Escrituras, y que esta revelación lleva con ella grandes principios que fundamentan la conducta moral.

Téngase cuidado de no dejar que la falta de profundización bíblica personal conduzca por los senderos equivocados de los proponentes de la nueva moralidad, quienes han interpretado mal la vieja moralidad, aceptándola como caricatura y no como fiel retrato. Téngase cuidado de no conceptuar la "nueva moralidad" como "nueva", ya que muchos ven en este movimiento la antinomia de los días de Pablo. Téngase presente que la ética cristiana necesita tanto del ágape como de los principios para su integración. Y, por último, siempre téngase presente la presencia del Espíritu Santo al hacer frente al momento de las decisiones morales. Gal. 5:22, 23; Rom. 5:5; Juan 16:13. 4

1 Christianity Today, "The New Morality" (panel con el doctor J. W. Mont-gomery), Vol. XI, Núm. 21, 21 de julio, 1967, p. 5.
2 P. A. Sorokin, The Crisis of Our Age (Nueva York: E. P. Dutton and Co., Inc., 1941), p. 157
3 Elernity, "The Bible and the New Morality", Ralph L. Kerper Octubre de 1964, p ágina 14.
4 Ethics, Die írich Bonhoeffer (Nueva York: The MacMillan Company, edi­ ción popular de 1965).
5 Billy Graham, World Aflame (Nueva York: Doubleday and Company, Inc., 1965), p. 20.
Doctor David L. McKenna, "The Mor áis Revolution and the Christian Col- lege", Christianity Today, June 19, 1964, p. 10.
6 Agust ín de Hipona, El Sermón de la Montaña (Buenos Aires, Emecé Editores, S. A. 1945), p. 51.

BIBLIOGRAFÍA LIBROS

Barnette, Henlee H. The New Theology and Morality. Philadelphia: The West- minster Press, 1967. Bonhoeffer, Dietrich. Ethics. New York: The McMillan Company, edición de bolsillo, 1965. Fromm, Erich. Etica y Psicoan álisis. México: Fondo de Cultura Económica, 1965.

Graham, Billy. World Aflame. New York: Doubleday and Company, Inc. 1965. Hamilton, Kenneth. God Is Dead. Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdmans Publishing Company, 1966. Redding, David A. The New Inmorality. Westwood, New Jersey: Fleming H.

Revell Company, 1967. Sorokin, P. A. The Crisis of Our Age. New York: E. P. Dutton and Co., Inc., 1941

REVISTAS

Christianity Today. "The New Morality".' Vol. XI, N úm. 21, 21 de julio de 1965. Kerper, Ralph L. "The Bible and the New Morality". Eternity, Oct. 1964.

 
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