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¿Es la Moral Relativa?
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Autor: W. M Dyal.

Todo el mundo lo hace, es un dicho popular. El énfasis se encuentra en pertenecer a un grupo en lugar del énfasis en la importancia de lo que ese grupo cree. Las vidas son modeladas por los dictados de la moda, de la prensa, de las costumbres de la comunidad y de los símbolos de esa sociedad. El profesor Fitch aptamente condena nuestra respuesta a las costumbres actuales sobre el sexo como una orgía de liviandad. Los padres y los hijos a una están demasiado preocupados en ser aceptados por el grupo.

La tiranía de las "cosas" también trae aparejada la corrupción y la deshonestidad. Cualquier cosa vale con tal de servir para adelantar. La seguridad es un dios en un deterninismo económico aplas tante.

En tal ambiente muchos están afirmando que los principios morales son relativos. Las interrogantes en torno al bien y al mal son evadidas como anticuadas. El pecado y el perdón son desmentidos como conceptos pasados de moda.

Por cierto, el hacer moralejas ha pasado de moda. Pero no así las virtudes morales. ¿Son flexibles las normas morales, son cambiables?

Consideremos una respuesta. Lo que se necesita no es la prédica piadosa de reglas. El Nuevo Testamento no se preocupa con las reglas dogmáticas divorciadas del tiempo y de la historia actual. De ninguna manera. El evangelio de Cristo se preocupa con el reconocimiento de los tiempos y en redimir el tiempo. Jesús instó a sus seguidores a buscar la comprensión de la intención de Dios detrás de las leyes dadas a Israel. El declaró claramente la conducta moral que está anclada en la naturaleza propia de Dios. El hombre podrá querer evadir esto al preguntarse: ¿Qué es lo correcto? ¿Qué es lo justo? Pero debido al hecho de que el hombre ha sido creado a la .imagen del Dios moral, debe hacerlo.

La teología y la ética son, por lo tanto, caras de la misma moneda. El ser y el hacer no pueden ser divorciados el uno del otro. La salvación provista por Cristo Jesús es más que simplemente el cuidado del alma en la eternidad. La salvación es también un avance y un poder para ser rectos, puros, íntegros, santos, y con una preocupación apiadada para con otros, porque esto es lo que significa la vida creada por Dios.

El ser salvos a través de la fe en Cristo Jesús provista por Dios se encuentra relacionada directamente con nuestra capacidad para hacer decisiones morales. ¿Seré yo fiel a los votos matrimoniales? ¿Puedo yo hacer negocios fraudulentos? ¿Puedo yo hacer la vista gorda a la corrupción en la vida pública? ¿Tengo yo una responsabilidad moral para con otros que han sido hechos víctimas del sistema de hombres perversos, y de aquellos espirítualmeníe dege nerados?

El contexto para el creyente para hacer las decisiones se encuentra en las palabras de Jesús: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas." (Mateo 22:3740) Puede caber la interpretación, pero no la racionalización ni la inmoralidad.

Se desprenden dos palabras de estos mandamientos y son importantes en nuestra selección moral. Estos vocablos son: Amor y res ponsabilidad.

¿Qué me requiere que yo haga el concepto del amor? ¿Me puedo entregar a esta acción o decisión libremente como un don de Dios, o ha tomado el lugar de Dios en mi vida? En esta acción o en este juicio, ¿afirmaré el bienestar y serviré a las necesidades de otra persona, o simplemente la usaré y le haré mal a aquel quien, al igual que yo, fue creado a la imagen de Dios? El amor hacia Dios y hacia el hombre es axiomático.

La prueba final de la moralidad cristiana estriba en si uno reconoce que hay alguien a quien debemos rendir cuentas. La inmoralidad es el resultado de una relación desordenada con Dios y con los prójimos. La vaga moral relativista practicada hoy día está produciendo una interminable sucesión de individuos siempre dando excusas y racionalizando. La irresponsabilidad hacia Dios y hacia el hombre es tanto una causa como un efecto.

La moralidad responsable es mucho más que un códice que ha sido tallado en tablas de piedra o bordado en forma artística. Es el resultado de una nueva creación, del hombre en Cristo. Tiene que ver con las actitudes y los hábitos personales. También tiene que ver con la relación del individuo a la vida en comunidad en la sociedad moderna.

La moralidad cristiana en nuestra sociedad presente es asunto tremendo. Algunos se sienten completamente anonadados por demandas sobrehumanas. Sin embargo, Cristo no era ningún soñador cuando dio los grandes mandamientos de amor a los hombres. Tampoco ignoró la fragilidad del hombre ni la profundidad de las posibilidades de la corrupción social. El sabía que los hombres podían mentir; pues ellos habían dicho queél era un borracho y un [also profeta. Jesús sabía que podían ser triviales; pues lo habían criticado por sanar en sábado. Jesús sabía que podían ser terriblemente crueles; pues sabía que ellos lo matarían. Pero Jesús conocía con seguridad la grandeza del hombre. Yél instó al hombre a vivir moralmente. "Sed perfectos", dijo Jesús.

El hombre moral, responsable en Cristo, no puede imponer su moralidad en el mundo a su alrededor; pero sí es levadura en la masa, sí es una luz sobre la montaña, sí tiene la capacidad por medio del Espíritu Santo para irradiar bondad. El ha de testificar ante la degeneración espiritual en un hombre o en una multitud. El ha de vivir como Cristo en todas las situaciones.

Trad. con permiso de ROYAL SERVICE, enero de 1965. El señor Dyal es director regional en África del Cuerpo de la Paz

Tomado de: Revista Ancla. Tomo V. Núm 3. p.44-46.


 
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