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¿Es el Evangelio Compatible con los Estudios?
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Autor: Miguel Ángel Mesías E.

¿ES EL EVANGELIO COMPATIBLE CON LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS?

Ya hemos hablado del evangelio en relación con la vida en la universidad. Ahora veamos si el evangelio es compatible con los estudios de las diferentes disciplinas científicas de la universidad.

1. ¿Por qué muchos creen que es incompatible la religión con los estudios científicos? Hay varias razones para ello, y entre muchas señalaremos apenas las siguientes:
(1) Ideas arcaicas de las cosas espirituales. Todavía se piensa de Dios como un anciano de luengas barbas blancas, sentado en un trono de mármol. Se piensa del cielo como un sitio que está allá arriba, en donde los ángeles vuelan de un lado a otro y hay palacios llenos de servidumbre para cada uno de los premiados. Se piensa del Diablo como un señor vestido de rojo, de apariencia macabra, con rabo terminado en tres puntas, con cuernos, y que echa luego por ojos y boca. Esto no es el evangelio.

(2) Teorías muy confiadamente afirmadas como comprobadas y verídicas. Tres son las más importantes. La evolución, el marxismo, y el ateísmo. Todas tres puramente teorías, pero desgraciadamente afirmadas como comprobadas y ciertas.

(3) La imposibilidad de comprobar a Dios en el laboratorio. Es otra idea por la cual muchos piensan que la religión es incompaüble con la ciencia. Muchos piensan que para creer en Dios hay que descubrirlo en un tubo de ensayo. Ellos piensan que Dios va a aparecer como duende o fantasma en una probeta de Simbad, para decirles: "Aquí estoy. Yo soy Dios." ¡Cuan errados están! ¿Cómo pueden meter un Dios infinito en un pedazo de vidrio?

(4) La ceguera de no querer ver la realidad. Otros dicen que es incompatible el evangelio con la ciencia simplemente por el hecho de que otros lo han dicho así. Y como el decir que ellos no tienen razón supone demostrar el error y sostener la verdad, es mejor seguir la corriente y decir que no se puede ver relación entre la ciencia y el evangelio. Es mucho mejor negar el precipicio que se abre ante los ojos, antes que admitir que tenemos necesidad del puente.

(5) El miedo de probar lo desconocido. La vida cristiana siguiendo a Cristo es una vida de fe. Y es esta fe la que sostiene y dirige la vida. Pero la fe es un desafío supremo, es un desafío ante el cual el mundo se achica, y se aterra. Y por eso muchos prefieren quedarse tranquilamente al rescoldo de las brasas de la ciencia, las fórmulas matemáticas, las ecuaciones algebraicas, y la regla de cálculo, antes que lanzarse de lleno a la vida cristiana y todos los cambios que ella supone; es un miedo a lo desconocido.

(6) El falso concepto de religión. Es otra razón por la cual muchos piensan que el evangelio es incompatible con la ciencia. El evangelio de Jesucristo no son arcaísmos, conceptos viejos y enmohecidos, no es regresión. El evangelio de Jesucristo es progreso, es desarrollo, es avance, es vida, y por eso es perfectamente compatible con una ciencia en desarrollo y progreso, como la que tenemos en el día de hoy.

2. Dios y la ciencia.
Y ya que hablamos del mundo científico del tiempo actual, ¿qué tiene Dios que ver con ello? ¿Es compatible la idea de Dios como Dios grande, inmutable, soberano y eterno, con la idea de la ciencia desarrollándose, mutable, sujeta a las limitaciones de la mente humana?

(1) Dios lo hizo y la ciencia busca el cómo. Es interesante que cada vez que se habla de los estudios científicos y sus resultados, se usen términos y vocablos tales como "descubrimientos", de la ciencia, "conquistas de la ciencia", "avances de la ciencia". Todo lo cual supone algo que ya existía, y que la ciencia lo único que ha hecho es encontrarlo y ponerlo al alcance de la mente humana. ¿Puede crear más espacio del que ya existe y que fue creado en los albores de los tiempos por el Ser Eterno? No. Dios lo hizo. Dios lo colocó como él quiso. Dios dictó leyes inmutables que gobiernan el universo entero, desde las que rigen la vida del protozoario tramicroscópico, hasta las que gobiernan el movimiento de traslación del univeros entero hacia un punto aun no descubierto por la ciencia, y esta ciencia sólo hace tratar de buscar el cómo o el porqué fue establecida tal ley y tal cosa.

(2) El que se cambie un concepto en cuanto al cómo, eso no cambia ni altera la fe en Dios. La Biblia dice que Dios creó al hombre. La ciencia trata de encontrar cómo lo creó. Pero sea cual fuere el descubrimiento de la ciencia, ¿altera eso la naturaleza de Dios?
El doctor Carlos Raven dice: "El verdadero lugar del cerebro pensante en el hombre ha sido aclarado de una manera interesante, dentro de los debates provocados por el comportamiento de las 'máquinas pensantes'. La máquina calculadora electrónica puede resolver los problemas más difíciles más rápidamente que cualquier hombre. Por esto empezó a usarse la expresión 'El cerebro mecánico'; por supuesto hizo surgir la pregunta de qué relación había entre este cerebro mecánico y el cerebro humano. La máquina calculadora puede calcular, pero ¿puede pensar? Ella puede resolver cualquier problema que se le proponga; pero ¿puede proponer problemas o se puede preguntar a sí misma? Después de todo, calcular es apenas una parte muy pequeña del pensamiento; y el pensar mismo no es de ningún modo toda la vida del hombre." 2
De manera que no es sorprendente el cambio continuo de conceptos en un mundo científico como el nuestro. Al fin y al cabo nadie puede asegurar que la ciencia del año 1969 permanezca incólume ante los progresos del año 1999. Pero el Dios del año 1969 será el mismo Dios del año 1999, del año 2457 y del año 10.000, si es que llegue a haber tal año.

(3) Es imposible meter una cosa Eterna (Dios) en una disciplina desarrollada por la mente humana (ciencia). Pascal dijo: "El último paso de la razón, cuando ha llegado al límite más lejano y distante que puede llegar, y cuan-Io ha agotado todos los horizontes que se mostraban a su alcance, es reconocer que hay algo que está fuera de su alcance, que hay algo que trasciende su capacidad." Ese algo es Dios.

CONCLUSIÓN
El señor John W. Klotz en su libro: El Desafío de la Era Espacial dice: "Si hay una relación que la ciencia moderna enseña, es que el hombre debe trabajar en armonía con las leyes de la naturaleza que Dios ha establecido. Si se entromete en ellas, es a riesgo de causar mucho daño. Los equilibrios del mundo natural a menudo son delicados. El hombre que intente modificarlos, aun con la idea de mejorarlos flirtea con el desastre. Tomás Austin creyó que podría mejorar la naturaleza introduciendo conejos en Australia. Pensó que así proveería un alimento que Dios había olvidado proveer. Pero vivió lo suficiente para lamentar su acción. Los conejos, no teniendo enemigos naturales, se multiplicaron tan rápidamente que llegaron a ser una plaga terrible." 3

Sí, la ciencia no puede salirse del cause que Dios le señale. No importa cuan materialista se vuelva, y que trate de expulsar a Dios del mundo, él está aún ailí, gobernando y dirigiendo los destinos eternos del universo. La ciencia aún está en las manos de Dios, no importa lo que el hombre diga, pregone y grite.
Dios no niega el progreso de la ciencia, y de la misma manera el evangelio de Cristo, que es la revelación de Dios, es perfectamente compatible con la vida científica y cambiante de la universidad. No es a Dios a quien vamos a cambiar. No es que vamos a adaptar a Dios a nuestro pensamiento y nuestras decisiones; somos nosotros, tú y yo, los que vamos a cambiar para encontrarnos con Dios. Somos nosotros los que tenemos que quitarnos de la cabeza todas esas ideas arcaicas de religión del siglo quince, y aceptar un evangelio vivo y glorioso, que es total y perfectamente pertinente a nuestro tiempo.

Nuestro Señor Jesucristo anduvo en su tiempo totalmente identificado con su gente, dejándonos así una enseñanza para nosotros. Una enseñanza para todas las edades; esto es el evangelio vivo que es compatible con la vida y el pensamiento del hombre de cualquier latitud, de cualquier época y de cualquier cultura.
Muchas veces se piensa que el evangelio de Cristo es para los débiles, los que no tienen fuerza de carácter. El evangelio es una vida continua y por lo mismo es una decisión de valientes. El aceptar a Cristo y al evangelio es un desafío poderoso y con un costo mucho mayor que lo que uno mismo pueda imaginar. Es mucho más barato y sencillo seguir la corriente del mundo y su pseudociencia y vivir en un eterno hastío y frustración. Casi no te costará nada, pero tampoco conseguirás nada.

Pero si te decides a aceptar el reto que representa el evangelio, y decides pagar el precio que tu decisión demande, te encontrarás actuando de una manera más positiva en tu vida, serás mejor estudiante, mejor científico, mejor hombre, mejor ciudadano. Encontrarás norte para tus estudios.
Encontrarás una meta para tu vida. No te garantizo ausencia de problemas. Al contrario, los problemas son reales y de toda dimensión, pero a tu lado en la batalla está el Rey de reyes, ayudándote a salir victorioso y triunfante. El costo es grande, el desafío es poderoso, pero también el premio es supremo.
Encontrarás paz en tu corazón. Encontrarás tu verdadera razón de ser. Encontrarás la explicación de tu existencia. Encontrarás la satisfacción espiritual que te dará ese gozo sereno y total que representa saber que uno está en el buen camino, hacia la propia realización de las más preciadas aspiraciones del hombre. Te encontrarás a ti mismo, y al encontrarte a ti mismo habrás descubierto que la vida tiene su razón de ser, y de veras vale la pena vivirla.
Sí. El evangelio de Cristo no sólo es compatible con la vida universitaria. Es más que necesario para la vida y los estudios en un medio tan inestable y difícil como es la universidad. Tú puedes tenerlo si así lo deseas.

BIBLIOGRAFÍA:
1 Morris, Enrique. La Biblia y la ciencia moderna. (Chicago: Editorial Moody, s. f.), p. 4
2 Raven, Charles. Cristianismo y ciencia. México: Casa Unida de Publicaciones, s. f., p. 54.
3 Klofz, J. W. El desafío de Ict era espacial. Buenos Aires: Methopress, 1964, p. 114.


Tomado de : Revista Ancla. Tomo IV. Núm. 3. p.25 - 29.





 
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