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Entrevista realizada al Dr. Alberto Mansueti respecto a su libro Las Leyes Malas
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Entrevista realizada al Dr. Alberto Mansueti respecto a su libro Las Leyes Malas

Autor: WCN

Entrevista realizada por Francisco Endara D. al Dr. Alberto Mansueti (Guatemala) respecto a algunos temas importantes analizados en su libro 'Las Leyes malas'.
(T. Lectura 10min.)

¿Dr. Mansueti cual es la cosmovisión Bíblica de la que habla en su libro?

Hasta entrado el s. XX, ir a la Iglesia los domingos era costumbre extendida en el norte de Europa y EEUU. Pero los sermones y las lecciones de la Escuela Dominical se asentaban en la Biblia entera, en la cosmovisión bíblica, y no en un pasaje fuera de contexto, como coartada para decir cualquier cosa, como es muchas veces ahora.

Sobre todo en el campo, después del trabajo, la familia reunida repasaba los pasajes y episodios, comentaba sus enseñanzas, y las relacionaba con su circunstancia cotidiana, y con el más amplio contexto social y nacional, y aún mundial. Cuando esa costumbre se perdió, el intervencionismo gubernamental irrumpió por doquier. No es casualidad.

¿Cómo es la cosmovisión bíblica? Es una visión completa de la realidad entera, sobrenatural y también natural. Incluye a Dios y al hombre, al pecado humano y a la Redención, a la vida sobre la tierra y su sentido. Y también a la familia, la sociedad, la educación, la justicia, el dinero, la economía y el Gobierno, y temas relacionados.

¿Que dice la Biblia sobre las autoridades de gobierno?

Estaba claro que la Biblia prescribe no sólo la propiedad privada, sino el carácter privado de instituciones y “esferas” sociales como la familia, la educación, la empresa y la Iglesia. Y por tanto, el carácter limitado del Gobierno --en funciones, poderes y recursos-- y la separación estricta de lo privado y lo público. Y estaba claro --Romanos 13-- que todos debemos respeto y acatamiento a una autoridad o régimen político dentro de estos límites; pero también que si un gobierno o sistema gubernativo los excedía, traspasando abusivamente esas fronteras, los cristianos debemos “obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29)

Después todo cambió. Sobre todo desde la Gran Guerra de 1914-18, mil formas de intervención estatal en la vida privada se hicieron habituales y corrientes en todo el mundo. Aparentemente estaban justificadas por las noveles “ciencias sociales”, convertidas en la autoridad última, muy por encima de la Biblia, desacreditada por el darwinismo.

¿Dr. Habla la Biblia de Gobierno Limitado?

Deuteronomio 17:16-20 dispone: “El rey no aumentará para sí caballos […] plata ni oro amontonará para sí en abundancia. Y cuando se siente al trono de su reino, escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original al cuidado de los sacerdotes levitas. Y lo tendrá consigo, y leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios y guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra. Para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento para un lado o para otro; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en Israel”.

Deuteronomio 28 establece las bendiciones del Pacto: los buenos resultados por cumplir con las buenas leyes, en sus primeros 14 versos. Y los resultados malos por incumplirlas, en sus 54 restantes. Por eso los primeros Presidentes cristianos en EEUU tomaron posesión jurando sobre la Constitución de los EEUU, y sobre la Biblia abierta en este capítulo.

Gobierno limitado no es anarquía: sociedad sin Gobierno. No es ningún “ideal” como sueñan los anarquistas de hoy, de izquierda y de derecha. Es la triste realidad cuando los gobiernos se extralimitan y se convierten en bandas de saqueadores, olvidando y pervirtiendo las leyes justas y decretando las malas, y así se impone la ley de la selva: la del más fuerte y poderoso.

La Escritura es concluyente en pro del Gobierno limitado: “No confiéis en los príncipes” dice el Salmo 146:3. Pero para entender bien la Palabra de Dios, el creyente debe pensar. La fe no contradice a la razón; sí el “misticismo”, que es ajeno a la Biblia y a la tradición bíblica. Ser devoto no se contradice con ser pensante, al contrario. Creer es tener fe, pero hay buenas razones para creer.

¿El cristiano debe permanecer sin criterio respecto a los sucesos polítios a su alrededor?

La confederación de las tribus fue una sociedad sin “Estado”, pero no sin Gobierno ni leyes. La reunión de los jueces constituía un Consejo, colegiado. El capítulo 9 del libro de Jueces comienza con Abimelec, caudillo en rebeldía contra el gobierno colegiado.

-- Alegó que “ser gobernado por uno es mejor que ser gobernado por setenta”. Liderazgo personalista y mesiánico, ¿le suena familiar?

-- Buscó apoyo en la turba étnica (tribalismo colectivista: “yo soy de vuestra propia sangre”), y “alquiló hombres ociosos y vagabundos que le siguieron” (¿suena conocido?) con una suma de dinero que obtuvo ¡de un templo! (¿No es eso una campaña electoral?)

-- Y sigue el capítulo 9 con la parábola de la zarza inútil, gran lección de Ciencia Política: si los emprendedores productivos se automarginan de la política, llegarán los Abimeleques con sus ociosos alquilados.

¿Entonces hay un riesgo cuando los gobernantes abuscan de su poder?

Hay numerosas advertencias contra los Gobiernos exaltados, excedidos en sus límites, v. gr. en los libros de Isaías, Jeremías y los otros Profetas escritores; y contra el pueblo que los enalteció o permitió. Las gentes descuidaron su vigilancia y los reyes abusaron de su poder, en contra de la Ley, por eso la nación israelita se debilitó y dividió (930 a. C.), fue conquistada y deportada.

¿El Gobierno tiene algún rol en la enseñanza de nuestros hijos?

Ni el Gobierno se entromete en la enseñanza. Deuteronomio 6:2-7 y 6:20-25 encarga la educación a padres y abuelos, no a los Gobiernos. Es el precepto hebreo “belimadten otam et benejem” (enseñarás a tus hijos y a sus hijos) muy comentado en el Talmud.

En Daniel 1, a los jóvenes nobles israelitas en la corte del rey Nabucodonosor de Babilonia, se les ofrecen regias becas en la enseñanza oficial, con viandas y lujos. Pero los prudentes jóvenes rechazan la oferta. Y no es sólo por preferir la comida kosher como nos enseñan ahora, sino la enseñanza de la Ley de Dios a la del gobierno sin límites según el modelo babilónico. En las edades posteriores las Sinagogas y las Yeshivás serán escuelas privadas de los judíos en todo el mundo; hasta hoy. Y de los cristianos, las Escuelas Dominicales, y las escuelas, liceos y universidades cristianas, privadas, sin fondos públicos.

¿Hay ejemplos en la Biblia de malos gobiernos?

No obstante sus debilidades y fallas, David respetó las reglas del Gobierno limitado, e Israel se engrandeció como nación. Luego, por 40 años reinó su hijo Salomón. Gracias a los frutos de las políticas del período anterior --¡otra lección de Economía Política!-- Israel tuvo gran prosperidad. Pero el libro de I Reyes cuenta que ya en la segunda mitad de su reinado, cayó Salomón en la pompa, la promiscuidad, la idolatría, el afán de poder y riquezas, y el olvido de la Ley. “Mandó a buscar caballos” y amontonó “el oro y la plata”.

En I Reyes 12 se cuenta del deseo del Rey Roboam de agrandarse a sí mismo y a su gobierno, incrementando los impuestos y las cargas al pueblo, en contra del principio de la justicia contributiva: impuestos justos son sólo para pagar los gastos estrictamente públicos, causados por las tres funciones gubernamentales propias.

Este episodio es crítico. Muchos pastores y predicadores hoy no lo entienden, y ven sólo los detalles, en este caso el mal consejo de los jóvenes. Pero la Biblia es clara: la división del reino y todas las desgracias de los judíos fueron por causa de la injusticia contributiva para enaltecer al gobierno central. Jeroboam encabezó la revuelta de los contribuyentes y el reino se dividió en dos: el Reino de Israel del Norte con capital en Samaria, y el de Reino de Judea en el Sur con capital en Jerusalem. Samaria cayó bajo la dominación asiria en 721 a. C.; y Judea resistió aún por casi un siglo y medio, y también cayó.

¿Qué significa el pasaje: "Dios pone y quita reyes"?

El pasaje “Dios pone y quita reyes” (Daniel 2:21) alude a la Historia de la Salvación: la crónica de las intervenciones del Omnipotente con ese propósito divino. Pero en los ss. XVII a XIX esta frase fuera de su contexto se usó para legitimar el absolutismo de las los reyes coronados, y el supuesto deber consiguiente de obediencia ciega y acrítica a las autoridades políticas de turno; y ahora es igual con los Presidentes.

En los libros de Reyes y Crónicas desfilan muchos gobernantes crueles e impíos, pero encumbrados contra la voluntad del Altísimo, y por la voluntad del pueblo, cuya voz NO es la de Dios. El Dios que juzga a las naciones (Joel 3; Mateo 25:31-46) les permitió entronizarse para castigo de todos, ante la reiterada violación de Sus leyes por parte de las autoridades y de toda la nación entera, y para recordar a todos las malas consecuencias de semejante pecado.

Los libros de Isaías y Jeremías (y Lamentaciones, y el deuterocanónico de Baruc) incluyen reprensiones a los gobernantes abusivos que se exceden en su poder y atribuciones, y a los sacerdotes, profetas y pastores que les consienten.

Cualquiera sea la perspectiva escatológica --sobre el fin de los tiempos-- y la interpretación que Ud. prefiera de las profecías a futuro en el libro de Daniel, es evidente que en el sueño de Nabucodonosor (Daniel 2) y en la visión de las cuatro bestias (Daniel 7) se representan imperios mundiales estatistas, y que Dios no los ve con buenos ojos. ¡Se comparan con animales feroces y predadores! E igual es en Apocalipsis 13.

¿Los cristianos debemos conocer más de los principios de Dios?

Los cristianos sabemos que nuestras vidas personales y familiares deben ser renovadas y reformadas conforme a la Palabra de Dios. Pero renovación y reformas también necesitan la educación, las empresas y la economía, la política: la sociedad en general. Necesitan amoldarse a principios y leyes conforme a la justicia y a la sabiduría de Dios. Y eso es construir el Reino de Dios (“de los Cielos” le llama el primer Evangelio, de Mateo, porque los judíos no pronunciaban el santo nombre de Dios).

Sigue I Timoteo 2:4 diciendo que Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. La verdad acerca de la Salvación es parte de la verdad, la más importante para el hombre, pero no toda la verdad. “No he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” dice Pablo en Mileto (Hechos 20:27). No sólo una u otra parte sino toda Palabra de Dios, entera, sin excluir el consejo político. Y Pedro en su segunda carta, después de recomendar la práctica de la virtud, manda agregar conocimiento: “Poniendo todo empeño, añadid a vuestra fe, virtud; y a la virtud, conocimiento”. (II Pedro 1:4-5)

¿Es la tendencia en los gobiernos Latinoamericanos hablar de solidaridad. Que piensa usted al respecto?

La parte sobre solidaridad e insolidaridad (“tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”) viene luego de la parábola de los talentos, sobre buenas y malas inversiones. Es obvio: la solidaridad ha de seguir a la productividad. Sin producción no hay riqueza, ¿de dónde va a salir el dinero para solidaridad?

¿Muchos pastores usan la frase "Dad al César" como excusa para obedecer a ciegas lo que dice le gobierno, que opina usted de esto?

“Al César lo que es del César” (Mateo 22:21) significa dar al Estado lo suyo; ¡pero no más! La justicia contributiva exige impuestos limitados (I Reyes 12), bien sean colectados para las autoridades judías (el Antiguo Testamento) o romanas (el Nuevo). Aunque el dicho se cita hoy para justificar lo opuesto: dar al César cualquier cosa que se le antoje reclamar como propia: impuestos, comercio e industria, educación, trabajo, medicina, seguros, etc. Eso es cesarismo; y es anticristiano.

El principio de justicia contributiva es expresado por Juan el Bautista en Lucas capítulo 3:12-13 “Llegaron unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? El les dijo: No exigir más de lo ordenado”. Alude a la Torah; es contra los impuestos excesivos, no es contra la “mordida” como interpretan los estatistas.

En el cap. 13 de su Carta a los cristianos de Roma, Pablo recomienda obedecer a las autoridades (y a Timoteo, orar por ellas). Estos son pasajes que con frecuencia se citan en apoyo de la obediencia ciega al Estado. Pero la obediencia cristiana a los gobernantes no es incondicional, sino en cuanto las autoridades guarden sus límites. Pablo, el firmante mismo de la carta, desobedeció a las autoridades establecidas, y por ello fue condenado, no a multas sino a prisión y a muerte. Y también muchos destinatarios de su Epístola.

¿Y el episodio del joven “rico”?

Según Mateo 19:26, el joven desde niño conocía y seguía los mandatos de la moral y de la justicia según la Ley; por eso era rico. Era un observante. Lo que Jesús le enseñó fue que eso no le servía para ganar la vida eterna; y a no apegarse a la riqueza. No le dijo que ser rico es malo, sino el apego desordenado y el amor a la riqueza (como al poder); y sobre todo: que la salvación no es por obras.

¿Entonces pueden haber sistemas tributarios abusivos?

El publicano Zaqueo (Lucas 19) no devuelve dinero propio sino del “saqueo”. “Publicanos” eran los colectores, tenidos como los peores y más extremos transgresores, al nivel de las rameras según Mateo, ex publicano arrepentido y convertido (Mateo 9:9). Y no sólo por colectar para Roma, porque el impuesto excesivo ya era pecado en el Antiguo Testamento. El episodio de Zaqueo es una revuelta de contribuyentes como la de Jeroboam; y en la España medieval muchas sublevaciones de “pecheros” invocaron el precedente de Lucas 19.

Dr. en muchas iglesias Latinoamericanas se malinterpreta la palabra "prudencia" en el sentido de que el cristiano debe quedarse callado y no tener una opinión clara respecto a temas políticos o religiosos que puedan ser díficiles, ¿Que piensa usted al respecto?

Jesús polemiza. Con los aristocráticos sacerdotes del Templo, saduceos la mayoría y fariseos la minoría. Con los estrictos y santurrones fariseos, y con los Escribas y Doctores de la Ley -los otros rabbis- casi todos de ese partido. Con los hedonistas y acomodaticios saduceos, mundanos y comprometidos con el cesarismo. Con los revolucionarios zelotes, fanáticos políticos anti-Roma y mundanos de izquierda. Y con los esenios, fanáticos religiosos y escapistas del mundo. Las enseñanzas de Jesús no se comprenden sin el contexto de las distintas creencias y convicciones de estos grupos --saduceos y fariseos, zelotes y esenios-- categorías que se prolongan hasta el mundo judío de hoy. Y el mundo cristiano.

Jesús no fue un agitador, pero al rey Herodes le llamó “zorra” (Lucas 13:32). Y a los fariseos les dijo “falsos e hipócritas”, y “víboras” (Mateo 23). Y en su cara que “las prostitutas y los publicanos les precederán en el Reino de los Cielos” (Mateo 21:31).

¿Y sus Apóstoles? ¿Eran controversiales?

En Hechos 15, Lucas cuenta de tremendo altercado entre los dos mayores, Pedro y Pablo: la controversia judaizante. ¡Airado estaba Pablo con los judíos que demandaban circuncidarse a los gentiles! Y a las iglesias gentiles escribe cartas --¡muy polémicas!-- donde les amonesta sobre diversos errores doctrinales, confusiones y malas conductas, como a las de Galacia y Corinto. E igual las de los discípulos directos de Jesús: Pedro, Juan y Santiago.

Dr. hay pastores que indican que la ayuda social corresponde al gobierno. ¿Es cierto eso?

La bolsa de las iglesias no es para sufragar los gastos de los pastores solamente, sino también para el servicio de culto, y para “las viudas y huérfanos”: la obra social. No debe hacerse del Evangelio un negocio, y torcer la doctrina, enseñando aquello que la gente quiere escuchar, y paga por escuchar.

¿Dr. Si los textos bíblicos pueden malinterprestarse cómo conocer la verdad?

Tanto así como hay hermenéuticas torcidas, también están las verdaderas, que se ajustan al lenguaje, y al contexto inmediato y mediato. Y las que ejercen violencia al texto, y tendenciosas e interesadas, y muy arbitrarias y caprichosas, y hasta fantasiosas. Cualquier texto se puede interpretar mal, adrede o por error; y con la Biblia siempre ha ocurrido: en Mateo 4:6 el viejo Satanás cita el salmo 91:11-12 descontextualizado. En Génesis 3:1 también cita torcidamente la Palabra que Dios había dado a Eva y Adán.

Nadie dijo que la Biblia es un libro fácil; o que es fácil distinguir en cada caso entre unas y otras interpretaciones. Hay interpretaciones falsas; y las hay que se ajustan a la verdad. Ud. puede investigar y juzgar, como los cristianos de Berea (Hechos 17:10-15).


 
  WCN.  
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