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En Torno al Existencialismo Kierkegaardiano
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Autor: Roger Velásquez V.
Soren Aabye Kierkegaard nació en Copenhague el 5 de mayo de 1813. Hijo de un comerciante más o menos acomodado y de la ama de llaves con quien su padre fue obligado moralmente a casarse, creció deforme física y emocionalmente. A los veintidós años sufrió lo que él mismo en su diario llamó el gran terremoto o sea el descubrimiento de la verdad terrible de su nacimiento. Más tarde rompió su compromiso matrimonial con una señorita muy estimada de la ciudad llamada Regina Olsen. Este rompimiento lo explicó más tarde manifestando que por su consagración a una idea renunciaba a la vida del hogar por no causar sufrimientos a su esposa.
Cursó estudios de filosofía en la universidad, habiéndose destacado como un asiduo discípulo de Sócrates; coronó sus estudios "cum laude" y estudió después en Berlín para escuchar a Schelling.
Se consagró después a la tarea de escribir, lo cual da a conocer en su Opúsculo "Mi Punto de Vista como Autor". A! principio cs-cribía con cierto tono romántico escondiéndose en los seudónimos; usó varios: Juan del Silencio, Constantino Constancio, Juan Clírnaco, etcétera. En la edad madura abandonó la idea de los seudónimos y escribió con su pluma vibrante para todos y en cierto modo contra todos. Entabló una lucha sin cuartel con la Iglesia Luterana oficial de su país y luego sostuvo una batalla desigual (porque las armas del contrincante eran ruines) contra un periódico llamado "El Corsario".
Murió a la edad de cuarenta y dos años (el 11 cié noviembre de 1855) en un hospital de Copenhague. Poco antes de morir se le presentó el pastor luterano para darle la Santa Cena, lo cual Kierkegaard rechazó categóricamente diciéndole que "jamás recibiría la comunión de un funcionario del Estado", dándole a entender su repudio a la conexión de la Iglesia con el Estado.
Entre sus obras más conocidas están: El Dilema, Los Discursos Edificantes, Temor y Temblor, Repetición, Fragmentos Filosóficos, Etapas en el Camino de la Vida, El Postcrito no Científico Conclusivo, Obras de Amor, Mi Punto de Vista como Autor, La Enfermedad Mortal, El Ataque a la Cristiandad (serie de articules) y su Diario publicado póstumamente.
En una personalidad tan polifacética es un poco difícil encasillar su pensamiento pero podríamos señalar algunos de los puntos sobresalientes de la filosofía existencialista concebida por el "Sócrates cristiano".
LOS POSTULADOS GENERALES .
I •— El problema último y único consiste en esto: "cómo llegar a ser hombre". La pregunta no es, ¿qué debo saber? Sino ¿qué debo hacer? Esta es una tarea ética que rechaza soluciones racionalistas o materialistas con sus normas relativas. La primera lección en la ética Kierkegaardiana es aprender que el individuo está solitario por cuanto la única realidad ética válida es la realidad propia de cada individuo.
II — El hombre vive por alternativas. Ineludiblemente tiene que escoger. Este tipo de pensamiento es un rechazo al concepto Hegeliano de tesis-antííesis-síntesis, porque para Kierkegaard no hay síntesis, sino decisión, escogencia.
III — Para Kierkegaard sólo existe el individuo subjetivo, porque
solamente él comprende que su existencia le es dada como una posibilidad, y la decisión de atrapar esa posibilidad es el interés absoluto
del individuo ético. i
IV — Su concepto de la religión cristiana puede ser mejor definido así: "el cristianismo es una salida desesperada, salida que sólo se logra por el salto cualitativo de la fe, que es la crucifixión de la razón". Este concepto es en sí uno de los vislumbres en que se conoce la Neo-Ortodoxia y que ha servido de gran influencia a la teología filosófica de Paul Tillich y llamó poderosamente la atención al teólogo suizo Emilio Brunner.

V —• No menos interesante es el concepto del Dios en quien Kierkegaard cree. Es el Dios del Antiguo Testamento, inmanente y trascendente, el Dios de los profetas, el Dios de los Salmos, Kierkegaard sufre con ese Dios crucificado en la persona de Jesús de Nazaret y llora desconsoladamente cuando piensa que Cristo aún sufre por sobrellevar su pecado. De este Dios, Kierkegaard dice: "Sea preferente burlarnos una y otra vez de Dios como se ha hecho antes en el mundo — esto es preferible que el aire disparatado de importancia con que alguno probaría la existencia de Dios. Porque probar la existencia de alguien que está presente es la afrenta más vergonzosa, ya que esto significa un intento de ridiculizarlo ... la existencia de un rey, o su presencia, es comúnmente reconocida por una expresión apropiada de sujeción o sumisión; ¿qué, si en su sublime presencia alguno pretendiese probar su existencia? ¿Es este el modo de probarlo? No, esto lo haría un necio; porque uno prueba su presencia con una expresión de sumisión que puede asumir varias formas de acuerdo a las costumbres del país y así también que la única manera de probar la existencia de Dios, es por medio de la adoración."
El exisiencialismo Kíerkegaardiano regresa continuamente al hombre como el individuo existencial, no como el pensador filosófico. Su reto continuo, mantenido al nivel Socrático es, "sé tú mismo", a manera del "conócete a ti mismo". El desafío de Kierkegaard es para todos los cristianos tibios en su existencia de que el verdadero discipulado se prueba por ofensiva. "El lema del cristianismo no es de defensa, sino ataque” como lo diría él vibrantemente. Y su repugnancia por la neutralidad de algunos cristianos o por la mediocridad de otros queda claramente expuesta cuando en su diapsálmata dice: "Los tiempos no son malos, sino mezquinos, por faltarles pasión; los pensamientos de los hombres son quebradizos, como agujas y los mismos hombres son como comadrejas hilanderas que traían de meterle a Dios gato por liebre. Por eso mi alma se vuelve a Shakespeare y a la Biblia. Allí se ama, se odia y se mata. Allí hay pasión".
Hágase la advertencia de que iodo ese laberinto que se conoce como exisiencialismo ateo, es una aberración del exisfencialismo cristiano de Kierkegaard y un aborto al sentido angustioso hacia la vida, sentido que brotó sus raíces en el corazón del Danés Melancólico.
Cierto día, un escultor llamó al no menos famoso escultor, Miguel Ángel, para que le diera su aprobación acerca de la estatua de San Jorge esculpida por él, en las afueras de una iglesia de Florencia. Miguel Ángel se llenó de sorpresa y admiración. Cada miembro era perfecto, cada línea completa, el rostro inteligente, su pie derecho levantado como si estuviese caminando con vida. El escultor lo contempló unos segundos, esperó un momento, luego levantó su mano y dijo: "¡Ahora en marcha!"
Dios puede decirnos a nosotros como juventud en esta hora de crisis para el mundo en que vivimos: "Te he equipado, te he dado conocimiento, poder, influencia, oportunidad y lo que es más, te he dado el Espíritu Santo. Todas las fuerzas que tú necesitas para conquistar:- ¡Ahora, en marcha!"
 
  WCN.  
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