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EL HOMBRE DE SU VIDA
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Al fin halló al hombre; y da evidencia de sentir por usted lo mismo que usted siente por él. Usted seguramente está soñando en el día cuando lleguen a ser uno y vivir "felizmente hasta el fin". Tendrán una casa hermosa y una vida familiar perfecta, y nada hará que haya tristeza entre ustedes.

Antes de seguir soñando, quizás debe de pensar qué parte tomará la religión en ese hogar en perspectiva. ¿Qué dice su prometido acerca de la iglesia? ¿Están de acuerdo los dos en la relación que hay entre la iglesia y el hogar que están planeando?

La iglesia y el hogar son dos de las instituciones básicas de la sociedad. En este círculo vamos a considerar la iglesia como una institución de la familia, y el hogar como una institución religiosa.

La iglesia y el hogar dependen el uno del otro para una funci ón productiva y significativa. La iglesia depende de la dirección y recursos financieros que la familia provea. La iglesia tiene un mensaje que quiere compartir con la comunidad por medio del testimonio de la familia. La iglesia provee dirección espiritual, y necesita la ayuda de la familia para hacer esta contribución efectiva. Al mismo tiempo, la familia depende de la iglesia para el compañerismo cristiano, la instrucción religiosa y dirección espiritual. La familia cristiana es una unidad religiosa, y necesita que la iglesia le ayude en su desarrollo espiritual.

¿Qué implica para la familia interesarse en las actividades de la iglesia? Asistir a las reuniones de la iglesia es importante y debe dársele la mayor importancia, pero generalmente es fácil establecer este hábito. Pero en cambio, sentir verdadero interés significa que va a haber nuevas responsabilidades y esto no es siempre fácil. Las parejas deben decidir cuál va a ser su parte en el trabajo de la iglesia. Las limitaciones del tiempo se impondrán; solamente se podrán hacer ciertas cosas. La proporción del tiempo, el esfuerzo y la devoción es el objetivo mayor entre las actividades de la iglesia y la familia. Cada pareja tiene que decidir cómo van a mantener este balance. Estos son algunos de los factores que pueden influir en esa decisión: la cantidad de tiempo, la cantidad de energías físicas y emocionales, el horario de trabajo de los esposos, la transportaci ón disponible, la edad y número de dependientes de la fami lia, como los niños y ancianos.

¿Qué de los aspectos positivos de servicio a la iglesia? El fervor que se aprendió en la vida familiar se traslada fácilmente a la vida de la iglesia. Si una persona ha tenido una experiencia agradable dentro de su familia, entonces será más fácil que tenga una experiencia agradable dentro de su iglesia. El compañerismo de la iglesia debería ser similar al compañerismo que hay en una familia, en el amor que hay del uno para con el otro. Las iglesias se conmueven por lo que les pasa a los miembros de su iglesia. Si hay disturbios en las relaciones familiares y son débiles, entonces habrá disturbios en el compañerismo de la iglesia y será débil. Si las relaciones familiares son creadoras y fuertes, la iglesia será creadora y fuerte. La iglesia y la familia son dos grupos que no se pueden separar.

Así como la familia influye en la iglesia, la iglesia influye en el desarrollo de la familia. Los conceptos de mayordomía, entendimiento del mundo y sus grupos sociales, actividad misionera y estudio bíblico efectivo son aprendidos mejor en el compañerismo de la iglesia. Al ir descubriendo estos conceptos, el mundo abre sus puertas para los miembros de la familia y ellos se interesan y se conmueven más por lo que está pasando a su alrededor.

Los problemas de matrimonios entre personas de religión diferente deben de ser considerados por cada pareja en particular. Después del matrimonio un compañero puede unirse a la iglesia del otro, pero esto no siempre ocurre. La unión de una pareja en donde los cónyuges tienen religión diferente es más vulnerable a una separación, que la relación de una pareja de la misma fe. La responsabilidad para la educación reli giosa de los niños es muchas veces complicada por el sacerdote, ministro, o parientes que intervienen tratando de conseguir la lealtad religiosa del niño.

Hemos visto a la iglesia como una instituci ón de la familia. Ahora veamos el otro lado, el hogar como una institución religiosa. En nuestro día de especializaciones, las actitudes religiosas también se especializan. Queremos dejar todo lo religioso a la iglesia. Se nos olvida que el hogar tiene obligaciones extensivas que desarrollar sobre este punto.

Cuando nos damos cuenta del proceso por el cual los conceptos religiosos se desarrollan, el hogar llega a ser una instituci ón muy importante. El niño aprende primero acerca de Dios en su hogar. En su hogar él ve la realización de ideales cristianos en las actividades diarias. En el hogar las personas muestran sus características verdaderas. Los padres, tanto como los niños, son influidos continuamente por el cambio de las emociones humanas: amor, alegría, felicidad, ira, temor. Los conceptos religiosos son aprendidos a medida que las personas obran entre si. Pa dres y niños aprenden el uno del otro. El niño llega a conocer y comprender acerca de la paternidad de Dios por su relación con su padre terrenal. Aprende el respeto hacia las personas y a la propiedad ajena, cui dando a la vez las posesiones de su familia y las suyas. Aprende el dominio por medio de la dirección saludable y disciplinada. Una persona que no ha tenido disciplina desde su niñez, hallará muy difícil el seguir las enseñanzas bíblicas en su comportamiento personal.

Es muy importante que una pareja llegue a un entendimiento concerniente al papel que la religi ón desarrollará en las relaciones familiares. Algunas parejas pueden hacer esto más fácil que otras. Los ideales religiosos son sentidos en un nivel muy personal y son, por lo general, difíciles de discutir. Feliz es el cónyuge que es sensible al significado de las acciones del otro. Este entendimiento, sin embargo, es un proceso continuo. Dos personas no pueden estar de mutuo acuerdo todo el tiempo. Habrá ocasiones cuando habrá diferencias acerca de las ideas religiosas o el interés en las actividades de la iglesia.

El dejar que cada quien escoja su religión en un hogar, no va a asegurar que todos estén siempre de acuerdo. Cada persona debe aceptar la opinión del otro sabiendo que ésta tiene un significado especial para él. No debemos esperar que los otros, aun los miembros de nuestra familia, piensen exactamente como nosotros; ni ofendernos si no están de acuerdo. Tal libertad y entendimiento son difíciles de obtener.

La iglesia es una instituci ón de la familia. Y el hogar es una institución religiosa. El hogar y la iglesia proveen un enfocamiento para el desarrollo de la fe y de la expresión de la libertad religiosa. La señorita sabia pensará mucho en la relación que deberá haber entre la iglesia y su futuro hogar antes de casarse.


Tomado de: Revista Resplandor. Tomo II. Núm. 2. p.21,22,13.
 
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