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El Cristiano y Los Grupos de Presión
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La política en base de grupos de presión puede ser definida como un grupo de personas que se unen para realizar un propósito cívico político definido y que saben que en la unidad está su fuerza. Los grupos de presión se organizan para influir en las decisiones sobre la política del gobierno sin entrar oficialmente en los comicios electorales.

Al nivel local, estatal o provincial, y nacional, los ciudadanos pueden formar grupos de presión para traer a colación las necesidades existentes ante los cuerpos gubernamentales. Viajando a las ciudades principales, pueden hablar directamente con sus representantes, haciéndoles ver sus sentimientos en cuanto a asuntos que se están discutiendo. Si se fomenta suficiente conversación, casi siempre sucede algo. Los oficiales elegidos necesitan saber cómo se sienten los ciudadanos a fin de votar adecuada e inteligentemente sobre estos asuntos.

La Participación Institucional en Grupos de Presión

¿Cómo pueden los cristianos dedicados entrar en el campo mundial y con mayor impacto emplear los principios de Cristo Jesús' >Jesús?

Una iglesia local puede actuar sobre un asunto político.

Quizás trate de cambiar algún reglamento sobre el estacionamiento junto al templo. Quizás trabaje para mejorar las condiciones de vivienda en áreas subdesarrolladas de la ciudad, patrocinar campañas para dar leche a niños pobres, etcétera. Un grupo de iglesias también se puede unir para trabajar con un propósito cívico político.

Los cristianos trabajando a través de las instituciones encontrarán que muchos los criticarán. Algunos de los críticos provendrán de las congregaciones locales.

Los de fuera también ofrecerán oposición a una institución que habla sobre asuntos políticos. Muchos se oponen a base de una mezcla de política y religión, principalmente, porque se oponen a la participación de la institución a base de su legado histórico. Algunos grupos han Tiablado con frecuencia en contra de los juegos de azar, las carreras, el licor, y a la vez se han mantenido callados ante tales asuntos como la discriminación y la mala vivienda. ¿Puede la institución darse el lujo de ser inconsecuente en sus esfuerzos de entrar en el mundo político?

 

Participación Individual en la Política de Grupos

Una segunda forma de entrar en el mundo político que se le presenta al cristiano es la base individual. Muchas mujeres y muchos hombres cristianos participan mediante puestos elegidos; se necesita de un mayor número de cristianos consagrados que haga frente a los asuntos políticos, no cediendo ante el compromiso simplemente de un poder egoísta o de un mayor prestigio personal. Los oficiales elegidos que asumen posiciones cristianas necesitan del apoyo de los cristianos.

El ciudadano cristiano debe estar precavido de los riesgos que corre aun como individuo. ¿Cómo puede el cristiano saber cuáles grupos de presión convienen? Quizás se dan cita varios grupos de presión laborando a fin de corregir un mismo problema. El cristiano corre el riesgo de la culpabilidad por asociación. Corre el riesgo de que se mal interpreten sus móviles, y el riesgo de perder el compañerismo y la comunicación con otros miembros de la iglesia. No existe una solución fácil para aquel creyente que considera unirse a un grupo de presión.

Aun a la luz de los riesgos, el ciudadano cristiano debe hablar y debe tomar una actitud positiva en asuntos políticos.

En el Sermón del Monte, Jesús enseñó a sus discípulos que debían ser la sal de la tierra. El les dijo: "Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres" (Mateo 5:13).

El hombre antiguo colocaba gran valor sobre la sal. Tenía tres cualidades: Servía como una fuente de pureza, como un preservativo, y como sazón para los alimentos.

Como preservativo, la sal mantiene en buenas condiciones los alimentos. El cristiano debe ser el antiséptico purificador de la sociedad en la cual vive; él debe ser la persona que por su presencia derroca la corrupción y facilita el que otros sean buenos.

Así como la sal da sabor a la comida, así también el cristiano debe dar gozo a la vida. En un mundo deprimido y lleno de problemas y ansiedades, el cristiano debe ser un rayo de esperanza.

Jesús no concluyó su enseñanza a esta altura. Siguió diciendo que si la sal perdía sus poderes purificadores y preservativos debía ser desechada. Si los cristianos no revelan ante otros la pureza, el poder antiséptico, y el gozo que debieran revelar, entonces dan lugar al desastre.

Si un número suficiente de cristianos tomara seriamente sus responsabilidades ciudadanas, no habría límite a lo que se podría hacer a favor de una nación a nombre de Cristo Jesús.


Tomado de Revista Adelante. Tomo XV. Núm 1. p.54,55.
 
  WCN.  
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